El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, alertó hoy sobre una guerra entre bandas del narcotráfico en la ciudad de Medellín, centro del más grande y peligroso cártel de la cocaína en el pasado, el liderado por el fallecido Pablo Escobar.
Es un enfrentamiento entre nuevas bandas criminales, advirtió Uribe a la salida de un consejo de seguridad que encabezó en esa ciudad del noroeste del país, a la que viajó tras la detención de 25 supuestos miembros de una de estas nacientes organizaciones.
"Nosotros tenemos que derrotar la guerra entre bandidos", dijo el jefe del Estado, que atribuyó a este fenómeno el lanzamiento de una granada contra un almacén y taller de motocicletas del centro de Medellín el sábado por la noche.
La acción dejó 27 heridos, algunos de ellos graves.
Uribe afirmó en una declaración ante la prensa que esta guerra es una amenaza a la sociedad y al Estado que debe ser enfrentada hasta erradicarla porque, sostuvo, en ella mueren inocentes y, con ella, se desestabilizan las instituciones.
"No podemos quedarnos en la idea de que los criminales puedan entrar en pactos tácitos de no agresión con el Estado", prosiguió el presidente, que reiteró la urgencia de enfrentar todos los eslabones del narcotráfico.
Entre ellos, mencionó la erradicación de los cultivos ilegales, de los que en Antioquia, departamento del que es capital Medellín, y en la región vecina de Córdoba fueron fumigadas o arrancadas a mano, en 2008, un total de 30.000 hectáreas de cocales.
Sin embargo, Uribe advirtió de que este esfuerzo amenaza con perderse por efecto de la resiembra, por lo que instó a las autoridades a que detengan y enjuicien a los cultivadores.
Asimismo, reiteró que persistirá en su iniciativa de penalización de la dosis personal de droga, que varias veces le ha sido derrotada en el Legislativo.
"Con esa actitud (de no sancionar la dosis mínima) no podemos continuar", expresó Uribe.