El presidente Álvaro Uribe comienza mañana su último año como mandatario de los colombianos con varios desafíos por resolver, como el aislamiento en el contexto latinoamericano por su cercanía con EE.UU. y la difícil aprobación en el Congreso de un referendo que le permita optar de nuevo a la reelección.
Algunos analistas señalan que en temas económicos, políticos y de seguridad ha habido avances importantes en los últimos siete años, en los que Uribe ha estado en el Gobierno, pero quedan pendientes varias tareas por resolver.
El ex vicepresidente y analista Humberto de La Calle advirtió que la política exterior es uno de los principales desafíos para el presidente durante el año que le queda en el poder, por la polémica que ha generado en la región el acuerdo con Washington para el uso de bases militares en Colombia por parte de fuerzas estadounidenses.
"La petición de Chile y Brasil de llevar a Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) ese acuerdo es muy preocupante: es como colocar a Colombia en el banquillo de los acusados de Unasur, bajo la presidencia del presidente (ecuatoriano, Rafael) Correa, que no es prenda de garantía", dijo a periodistas el ex vicepresidente.
Por su parte, el internacionalista y académico Vicente Torrijos cree que el reto de la política exterior en el último año de Uribe será la relación con los países vecinos.
El experto indicó que se debe impulsar la vinculación de Colombia a Unasur, sin alterar las relaciones con Ecuador y Venezuela, y fortalecer de paso la cooperación estratégica con Washington.
Además, sostuvo que se debe revitalizar la agenda comercial con Ecuador y Venezuela, que no tienen relaciones con Colombia y han amenazado con cortar el comercio.
Otro de los temas internacionales es la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Washington y Bogotá, pendiente de ratificar en el Congreso de EE.UU. hasta que haya una mejora en los derechos humanos y laborales en Colombia.
"Para Estados Unidos es cada vez más claro que el TLC no será solo un tema eminentemente comercial, sino que está vinculado a una agenda estratégica más amplia, que incluye el Plan Colombia y la utilización de las bases militares colombianas", subrayó Torrijos.
En una reciente entrevista, Uribe señaló que espera que el Congreso de su país tome una pronta decisión sobre la convocatoria a un referendo para consultar a los ciudadanos si están de acuerdo con que aspire a una segunda reelección.
Uribe reiteró también que apoya la reelección de la "Seguridad Democrática, de la confianza inversionista y de la política social", y agregó que es fundamental que Colombia "pueda proyectar esas tres políticas en el largo plazo".
El ex vicepresidente De La Calle Lombana asegura que sin reelección presidencial "la gobernabilidad se deteriora, siempre ha ocurrido así. Ello opacará la capacidad del Gobierno y del Congreso de tomar decisiones".
Las dos cámaras del Legislativo intentan conciliar un texto para convocar a un referendo sobre una reforma a la Carta Magna que permita a Uribe optar a un tercer periodo en el Gobierno.
El texto de la consulta popular aprobado por las dos cámaras parlamentarias difiere en su contenido central: el del Senado busca autorizar la reelección en 2010, en tanto que el de la Cámara de Representantes la establece para 2014.
"Sin referendo habría un inminente rompimiento de la coalición y tendríamos diferentes candidatos, sin contar a los independientes. Eso forzaría a una segunda vuelta donde los partidos minoritarios podrían inclinar la balanza", señaló el politólogo Juan Manuel Charry.
Aseguró que ya existen algunas fisuras en las relaciones entre el Gobierno y el Congreso, y señaló que recomponerlas será fundamental para el Ejecutivo si quiere que sea aprobado el proyecto de ley para convocar a un referendo sobre la reelección de Uribe.
En el tema de la seguridad, uno de los más exitosos de su mandato, se evidencian algunos "retrocesos" debido a que las bandas de paramilitares dedicadas al narcotráfico continúan operando y en siete años no ha podido concretar la liberación de todos los secuestrados en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ni la rendición del grupo rebelde.
"Se le acabó el tiempo, ya es imposible a pesar de que la guerrilla renunció a las condiciones que exigió al comienzo", dijo el ex consejero de Seguridad Nacional Carlos Eduardo Jaramillo.
El gobernante colombiano fue elegido en 2002 para un periodo de cuatro años y en el poder impulsó una reforma constitucional que le permitió ser reelegido en las urnas en 2006 para otros cuatro años.