Uruguay apuesta porque las familias de los drogodependientes tomen responsabilidad en la lucha contra las drogas y se hagan cargo de los problemas que genera la situación con "un amor exigente", dijo hoy el secretario general de la Junta Nacional de Drogas uruguaya, Milton Romani.
Según apuntó a Efe Romani, su departamento tiene la "convicción técnica" de que el consumo de drogas es un problema que radica en "la relación de una persona con sus iguales", relación que "a veces puede ser perversa y tóxica", por lo que la dependencia de sustancias puede ser "resultado de conflictos familiares enervados".
Así, "educar y devolver la implicación de la familia en estos asuntos es un tema cultural muy poderoso que colabora en la resolución de los problemas del consumo conflictivo", añadió el funcionario.
Romani se expresó así durante la inauguración del centro regional de la organización no gubernamental (ONG) Amor Exigente, destinada a orientar a los padres y familiares de jóvenes con problemas de drogas y ayudarlos a enfrentar la situación.
"Las familias tienen que hacerse cargo, sin culpa, de los problemas de la adicción, y aprovechar esa crisis para hacerse preguntas a sí mismos, buscar ayuda y hacerse escuchar por la gente", afirmó el psicólogo.
El responsable de la lucha contra la drogadicción en Uruguay razonó que esos problemas deben afrontarse en las familias "porque son problemas suyos, además de un problema de la ciudadanía", que también debe enfrentar la droga por que es un problema "que hace mal a todos".
"Es una parte que se tiene que hacer por amor, pero también hay una exigencia de responsabilidad, pues no es un amor fácil, de libre mercado, sino de uno en el que hay que mancharse las manos", apuntó.
Para Romani, la culpa ante estos asuntos en realidad constituye "una manipulación para justificar el consumo".
"Aquí pobrecito nadie, ni los padres ni los muchachos. Se debe ayuda con reglas y también sin pensar que uno se las sabe todas y asumiendo la cuota de parte que toca. Tomar la responsabilidad calma el miedo, la angustia y ayuda a resolver mejor los problemas", sentenció.
En ese sentido, Romani avaló la ayuda a organizaciones como Amor Exigente, como parte de la idea de la Junta Nacional de Drogas de apalancar las iniciativas civiles y comunitarias en la lucha contra las drogas, ya que conforman "un poderosos apoyo moral y educativo para todos".
Además, Romani identificó al consumo de alcohol, la pasta base y el lavado de dinero como los mayores problemas que la droga causa en Uruguay y los enemigos a vencer.
Por su parte, Doris Serpa, una voluntaria de Amor Exigente, afirmó que el programa que ellos propugnan busca que los padres y familiares de los afectados maduren, se eduquen, crezcan y entiendan qué cambios en su conducta individual pueden ayudar a la recuperación del drogodependiente.
"No puedo exigir nada a nadie si no me exijo a mí mismo, y no puedo pedir un cambio si uno no cambia nada", razonó.