Asegura que además de ella existen otras dos personas dedicadas a la quema de llantas y las cuales a " nadie molesta, sólo a ella".
Rodríguez indica que meses atrás una mujer se presentó al lugar asegurando que trabajaba en la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), quien le insistía debía terminar esta práctica, por lo perjudicial que resultaba para el ambiente. Luego, averiguó en las oficinas regionales, donde se percató que dicha persona no labora en la Institución.
Al quemar las llantas, Nisla extrae además del alambre, otros materiales como el plástico, aunque por ello se "pagan centavos" y es poco el dinero que se obtiene; igualmente el cobre y aluminio.
Luego de incendiados los neumáticos, los mismos arden por espacio de una media hora, luego se incineran lentamente y cuatro días después, es cuando se recolecta el alambre, el cual es introducido en tanques y llevado a la venta.