Sumado a esto, cabe la posibilidad de mantener una cría de patos o tilapias dentro de las parcelas, para asegurar un mejor control de plagas y de abono orgánico.
La inversión inicial para desarrollar este tipo de cultivo es de 130 balboas y comprende la compra de los tubos, fertilizantes, semillas e implementos agrícolas para trabajar el terreno.
Para la fertilización del suelo se puede emplear abono químico u orgánico, o una combinación de los dos.
En el caso del abono orgánico el agricultor puede utilizar el bocashi y el compost; mientras que la otra opción es el uso del abono completo y la urea.
El arroz por fangueo, por el momento, es considerado como un sistema de cultivo para la agricultura de subsistencia; sin embargo, a mediano y largo plazo los grandes productores de arroz han mostrado interés en implementar este método.
Los técnicos del MIDA promocionan la nueva semilla de arroz certificada IDIAP 54-05, en Jacú, distrito de Bugaba, con el objetivo de promover este nuevo método de cultivo.
"Es una buena alternativa, porque con este sistema se produce un rubro de alto rendimiento", dijo Beitia al referirse a la nueva semilla.
Manifestó que esta semilla fue validada en diversas regiones del país, porque presenta un alto grado de tolerancia al ácaro Spinky, una de las principales plagas que afecta el cultivo de arroz.
También posee un alto potencial de rendimiento, porque se adapta a las inclemencias del tiempo, lo que en gran medida contribuye a la rentabilidad de la producción.
Desde hace cinco años el Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego (FLAR) se encarga de elaborar investigaciones básicas sobre este producto.