Es muy apreciada por sus flores, son blancas y de una fragancia deliciosa; su intenso aroma la ha convertido en una de las flores más apreciadas, empleada habitualmente en perfumería. Durante la floración se recomienda reducir drásticamente la luminosidad.
Su consistencia de cera contrasta con las pequeñas hojas elípticas, apenas dentadas, de color verde oscuro. Este pequeño arbusto, cuando no está florecido, es una atractiva planta de hoja y se utiliza aisladamente en la decoración de interiores.
La gardenia se considera como una planta de necesidades intermedias. Es tolerante a una iluminación elevada y puede crecer sin problemas con un sombreado ligero. Esto hace que la gardenia sea una planta ideal para ser cultivada bajo invernadero. El mayor atractivo de la gardenia es su empleo como planta ornamental en macetas debido a su aroma y la belleza de sus flores.
Se suelen recolectar sin follaje y se alambran las flores individualmente usando floraltape.
De sus frutos se extrae un pigmento amarillo que evita la oxidación de los alimentos procesados. También se extrae un pigmento azul oscuro que se utiliza como colorante alimenticio.
De las hojas y frutos de la gardenia se extraen numerosas sustancias o extractos que se emplean en la medicina tradicional china para tratar la leucemia, inflamaciones, etc. Se toman esquejes terminales y se acondicionan a humedades, baja intensidad luminosa y calor de fondo, por unas 4-5 semanas. Las plantas enraizadas se transplantan a macetas de 12-14 cm, cultivando bajo umbráculo con elevado nivel de humedad.