México ha llevado a China su más ambiciosa exposición de pintura de la segunda mitad del siglo XX, una muestra concebida sólo para el gigante asiático y que reúne obras de las principales tendencias de los últimos cincuenta años, entre ellas, joyas muy difíciles de ver fuera de su país de origen.
No es para menos, ya que se trata del primer paso "del más intenso esfuerzo de promoción cultural desplegado por México en China en la historia de la relación bilateral", según dijo a EFE el cónsul general mexicano en la metrópoli oriental, Mauricio Escanero.
México desarrollará un importante despliegue cultural en China este año, cuyo peso político destaca en un momento en el que ambos países están intensificando su alianza estratégica en todos los campos.
La colección "Pintura mexicana de la posguerra al fin de siglo", fue inaugurada el pasado viernes 28 en Shanghai, consta de 67 lienzos que constituyen una especie de catálogo de las obras más importantes del Museo de Arte Moderno de la capital mexicana.
La exposición trata de dibujar un panorama de la evolución de las artes plásticas mexicanas en la segunda mitad del siglo XX, justo a la continuación de las grandes figuras de la pintura contemporánea mexicana, algunas de cuyas obras sirven como punto de arranque para la muestra.
"Empezamos con los tres muralistas, Rivera, Orozco y Siqueiros, pero mostramos sus últimos trabajos, porque queríamos acentuar el trabajo de otros artistas, y acercarnos más a la pintura de nuestros días", explicó José Valtierra, diseñador museográfico del Museo de Arte Moderno.
"La muestra está pensada de manera cronológica, evolutiva: están los muralistas, la escuela mexicana de pintura y la ruptura, hasta el arte de hoy", resumió Valtierra.