La flor del Espíritu Santo disfruta de la luz todo el año. En su ambiente natural, puede encontrarse entre los grandes árboles del bosque. Algunas personas consideran que teniendo bastante luz al terminar las lluvias influye y es beneficioso para su florecimiento. El cultivo de la Peristeria elata es bastante sencillo, hacerla florear es el objetivo y a veces es lo que más cuesta.
Primero que todo veamos como observamos esta planta en su medio natural. Por lo general se encuentra cerca de los ríos y riachuelos, bastante humedad relativa y en el suelo. Puede observarse encima de las piedras o bien entre la hierba, escondiendo los pseudobulbos para protegerlos del sol. Los lugares de brisa leve y constante son de su preferencia. Puede verse tanto en lugares bastante oscuros como lugares de mucha claridad o luz filtrada.
Estas condiciones son la base para el cultivo de la misma en nuestros hogares e invernaderos.
También, puede sembrarse colocando piedras y troncos podridos. Acomodar la planta, y sostenerla y luego ponerle troncos y hojas secas.
Otra forma es el uso de la tapa de los abanicos de pedestal como pote, se pone una malla de sarán o saco, luego se le coloca material orgánico, ubicar la planta y sostenerla. Esta forma se puede usar colgando la planta.
Ocasionalmente, se observan pequeñas manchas en la flor, especialmente en la base de las hojas que se inician como parches amarillos. Generalmente las manchas se mantienen solamente en la peristeria y no contaminan a otras flores. Se puede tratar con Benlate, una cucharada por galón. Recuerde girar las hojas al fumigar, pues las esporas activas de la enfermedad de estas plantas se pasan debajo de las hojas.