Cuando hablamos de iluminar siempre pensamos en lámparas y otros elementos propios de iluminación, y a menudo olvidamos que, sin duda, la primera y más importante fuente de iluminación es y será la luz natural.
La luz natural hace que un espacio sea distinto según la hora del día e incluso según la estación del año.
Este elemento es el primero que debemos valorar cuando pensamos en la mejor manera de iluminar nuestro entorno.
Cuando hacemos un estudio de iluminación, debemos tener siempre en cuenta la orientación de las ventanas de que disponemos, e incluso su tamaño.
Lógicamente, no tenemos el mismo caudal lumínico si contamos con un pequeño ventanuco que si disponemos de un amplio ventanal.
Los ventanales amplios liberan los espacios e integran la luminosidad exterior con el ambiente interior. Un lugar en el que predomina la luz plana es un espacio frío.
Mucho más cálido es el espacio en el que la luz proviene de lámparas que acentúan los pequeños espacios.
Las velas producen en las habitaciones una sensación mucho más acogedora y apacible.
Las velas son un buen recurso para iluminar, aromatizar y dar un toque romántico a cualquier rincón.