Hoy publicamos nuestro primer capítulo de una historia llena de vida y color; un relato descifrado con el solo encanto de espacios decorados armoniosamente y que cuentan el estilo de vida de dos generaciones, pensado para acomodar a una familia de hijos jóvenes y una bebé recién nacida.
Todo en un lugar con esencia histórica nacional, el antiguo Colegio Javier.
No podríamos describirlo de otra forma, Casa Cor 2008 es un viaje que te envuelve a través de todos los sentidos, con decoraciones surgidas del talento de profesionales locales y extranjeros.
Melodía e imaginación.
El sonido del piano, el bajo y las trompetas nos conducen hasta este rincón. ¿Su nombre? "Sala de Música", en donde su creadora, la decoradora Gisela de la Guardia, contempla cada detalle. "Toquen el piano y las tumbas y firmen la pared del recuerdo", al tiempo que se prepara para revelar su fantasía melódica. La evolución de la música y el modernismo resaltan es este salón. Desde paredes antiguas que rompen en una particular superficie vanguardista, hasta complementos que se destacan por su calidez.
Es un espacio "atemporal", sin una definición de épocas en donde los colores suaves resultan en una decoración interactiva. "Integré piezas de tendencias que hablaran por sí solas; una pared de arcillas pintadas con aire antiguo, instrumentos clásicos y de tecnología, sofás de piel, cuadros y alfombras de líneas modernas".
El minimalismo, lo ecléctico, el estilo neobarroco y hasta lo contemporáneo aguarda con ansias para deleitarnos en nuestro paso por la residencia. La afinidad de lo viejo con lo moderno nos seduce.