varidades

Celebran Aniversario


[~socialest-1.jpg~ En la foto: César Tribaldos, Raúl Hernández y Jaime Arosemena. ]
[~socialest-2.jpg~ En la foto: Roldán Rivera, Carlos Escoffery y Fernando Bouche. ]
[~socialest-3.jpg~ En la foto: Enrique Benayas y Adolfo Noriega. ]
[~socialest-4.jpg~ En la foto: Jorge Anria, Soraya Cedeño, Enzo Bruno y Bernardo Gómez. ]
[~socialest-5.jpg~ En la foto: Arnoldo Samaniego y Tirso Solís. ]
[~socialest-6.jpg~ En la foto: Jorge Noriega, Luis Cantini y José Luis Saiz. ]
[~socialest-7.jpg~ En la foto: Juan Vargas, Luz Marina Salamina, Luis Cantini y Luis Cedeño. ]
[~socialest-8.jpg~ En la foto: Delfín Muñoz, Martín Molina y Eric González. ]
Trabajé en Café Squirt y en AP menos de un año. En la mañana cuando salía de AP pasaba al lado de Jimmy, hablando de comida e hicimos una amistad muy buena. Un día Jimmy le dijo a Constantino Frangias, un paisano que trabajaba con él, que quería vender el restaurante, que ya no aguantaba debido a problemas de salud.
Fue Bobby Tzanetatos quien le prestó el dinero para comprar el restaurante. En otro momento el Señor Tzanetatos le había dicho a Jimmy que si había en venta un restaurante le ayudaría a, a él y a su primo, a comprarlo. La buena amistad con Platañotis estuvo a la base del precio especial que le hiciera a Jimmy, pero además el viejo Platañotis le enseñó "los secretos de ese mundo". En deferencia, Evangelo Giorgio Koumañez, le dejó al establecimiento el nombre de Jimmy, y cuando, varios años después, inauguró el local que ahora está en la entrada de la vía Cincuentenario, diagonal al ATLAPA, la llamó Parrillada Jimmy.
¿Qué le enseñó en concreto Platañotis?
Cómo eran las compras. Yo sabía un poquito de los restaurantes de Grecia pero no diestro en negocio. Aquí las cosas eran diferentes, los vegetales eran diferentes, las carnes diferentes. Había carnes, había cortes, había que saber cortar; me enseñaba mucho sobre los filetes; ese señor fue como un padre para mí. Recuerdo que después de eso yo tenía problemas, no podía controlar el restaurante porque había una relación directa de los cocineros con los clientes, tenía mucha fuga; cambié la cocina, la metí atrás, no había calculado el gasto, no me alcanzó la plata y de nuevo el amigo Jimmy vino en mi auxilio.
Era como su ángel de la guarda
: Sí. Y estamos en paz. Tengo todo el derecho a encontrarme en la otra vida y abrazarlo. Así es la vida de inmigrantes señor, es como un puente donde uno a otro se va dando la mano.
Es por ese tiempo cuando conoce a Cristóbal Villarreal, un gran chef con el que traba amistad; le ofrece trabajo y un día le anuncia que va a diseñar un restaurante tipo parillada que había visto en Atenas. Cristóbal le dijo "estas loco, donde vas encontrar esa plata"; y le respondió que no se preocupara por nada que él buscaría la plata. Terminó hipotecando su casa por segunda vez. Le dieron 15 mil dólares que se acabaron antes de concluyera la obra y es allí donde interviene la mano de Dios. Compra un billete 11731, y sale 21731, y por un número no se gana 600 mil dólares. Una segunda vez y vuelve a ganar.
Con el préstamo inicio la parrillada, y varios paisanos y amigos no estaban de acuerdo por miedo a que yo fuera a quebrar aquí, pero no sucedió así.
: En los años 80 finalmente Jimmy se nacionalizó panameño, compartió con el país las cosas buenas y las malas, es de los que censura la invasión de 1989 rememora nombres de amigos que murieron en esa jornada, uno en especial que -apunta- murió combatiendo. A inicios de los años 70 se casa con Olga, una joven griega. Confiesa y estima natural que cuando ella venía hacia Panamá la inquietud lo acosó. ¿Cuál sería su forma de ser, podrían entenderse? Originaron una familia de tres hijas que ya les han dado nietos y afirma con especial deferencia: "la quiere mucho porque es una mujer muy buena".
Hemos hecho una buena familia. Yo la recibo en Panamá. Me casé; al año llegó la primera hija, 11 meses después la segunda y, después la otra hija. Las tres terminaron la universidad, están casadas; una estudió Economía, y se casó con un muchacho que es ingeniero electrónico; la otra estudió Derecho en la Universidad de Panamá, y luego fue a Londres, a la London School, donde se especializó en derecho marítimo, terminó y se casó con un abogado que se llama Mauricio Poll; y la tercera trabajaba conmigo, la mandé a Nueva York para estudiar algo del restaurante pero ella tenía sus propios planes, se enamoró con otro abogado quien es actualmente el jefe de la policía. En total tengo cinco nietos.
Usted ha dedicado su vida empresarial a la industria alimenticia, pero hay, en general, algunas quejas al respecto. Aquí en Panamá da la impresión de que no se atiende bien al cliente.
Vamos a aclarar eso, porque puede que sea la excepción pero no son peores que Turquía, Italia o Grecia. Tenemos en el país restaurantes populares como el mío, donde los dependientes dan buen trato, y por años han aportado al desarrollo de Panamá, y puede estar seguro de que seguimos con ganas de trabajar por el futuro del país. El restaurante tiene una buena cosa y siempre te da si tú lo cuidas, pero es un negocio muy esclavizado. Se atiende 365 días y yo estoy trabajando 700; segundo, no tiene horario; tengo un amigo que es dueño de la Casa Confort, es un comerciante muy exitoso, Jovito García, cuando viene aquí a la parrillada grita: el hombre que duerme parado en la semana.
Cuando decidió nacionalizarse llegó hasta la Gobernación y luego de ser juramentado corrieron dos cosas: sacó para el brindis una botella de coñac, y luego lloró. Había pasado mucho tiempo desde aquel martes de sol en la atlántica provincia de Colón, cuando la incertidumbre y la disposición de hacer cosas, era lo único que traía consigo.
Doble patria. Cuando fui a juramentarme como panameño en la Gobernación, se me salieron unas lágrimas, y saqué una botella de coñac. Me hice panameño y creo que he aportado mucho a Panamá, hice ciertas cosas por Panamá, y agradezco muchas cosas de Panamá: me han hecho hijo meritorio de la ciudad, me dieron las llaves de la ciudad, he sido dos veces presidente de la sociedad griega, de los restaurantes no lo sido todavía pero lo voy hacer antes de muerto; hice tremendas amistades, muchas personalidades, muchos amigos. ¡Cómo voy yo a olvidar a nietos!
Para nuestro entrevistado de esta semana los éxitos no vienen solos, siempre hay una especie de equilibrio que incorpora otros aspectos, no siempre agradables, pero donde las amistades vuelven a desempeñar papeles estelares. Hace ya varios años una afección pulmonar puso en juego su vida. Diagnóstico: cáncer de pulmón, lógico para un hombre que había hecho de los cigarrillos "amigos inseparables". Antaño había conocido al Dr. Adán Ríos, especialista en Houston, quien le dijo que se trasladara a esa ciudad norteamericana para realizarle una intervención quirúrgica. Se realizó con éxito, le extirparon el pulmón afectado y Jimmy sobrevivió a la afección y volvió, con mayor serenidad, a dedicarse a lo que ha hecho toda su vida.


fecha edicion
old id
286397
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América