Coiba es la imagen típica de aquello que es hermoso y, hasta cierto punto, difícil de describir, y es que su vista panorámica deja a muchos sin aliento.
Su entorno envuelve elementos preciosos que dibujan atardeceres hermosos y días radiantes, que ni la lluvia logra opacar.

Llegar a la isla es toda una aventura en bote. Sus conductores, por lo regular, toman como punto de partida el poblado de Santa Catalina.
Luego desembarcan en la Estación Biológica de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

Esta es la única opción de hospedaje. Los grandes desarrollos hoteleros no tienen lugar en Coiba, un paraíso protegido por la ANAM y la Fundación MarViva.
Entrar a la isla tiene un costo: $15.00 para extranjeros y $5.00 para visitantes nacionales.
Una vez en Isla Coiba, puedes disfrutar de sus cálidas aguas, que llegan a ser más transparentes tanto más cercanas están de la orilla; puedes practicar “snorkeling” en sus arrecifes de coral o tener una vista única desde el mirador.
Si deseas conocer alguna de estas, dirígete al islote Granito de Oro, un lugar de singular belleza, rodeado de corales, aguas turquesas y arena blanca.