TODO COMIENZA en Semana Santa y culmina con el Domingo de Pascua, que se presenta como una de las más importantes fiestas religiosas.
La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristianidad.
En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.
La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por 1200 millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa desde la Basílica de San Pedro.
Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua.
Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.
Para celebrar este día los habitantes de Sulzbach-Rosenber (Alemania) crearon la mayor fuente de Pascua del mundo. La misma fue decorada con 16.501 huevos para entrar en el Libro de los Récords Guiness.
Distintos trabajos le atribuyen un mayor poder antioxidante y la capacidad de inhibir la absorción del colesterol malo y prevenir las caries.
En Japón, los chicos lo beben después del almuerzo por el flúor que contiene, porque reduce la presión arterial, previene el crecimiento de células cancerígenas y mejora el metabolismo.
Para que el organismo pueda gozar los efectos beneficiosos de esta infusión, dos a tres tazas diarias son suficientes, según las investigaciones.
Pero los expertos advierten que como método para adelgazar no es bueno, porque lo que debe perderse es grasa y no agua.