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Conferencia a estudiantes de la UTP


Culminado el emotivo momento, Olga se puso un par de zapatillas advirtiendo: "no combinan con mi vestido negro de bolitas blancas, pero como me encuentro en casa eso no me importa".
La mujer de fuego cantó y bailó por más de dos horas, haciendo vibrar el Centro de Convenciones Figali, el cual se encontraba a su máxima capacidad. No cabía ni la punta del clásico alfiler.
Aún con unas libritas de más, la cantante siempre mostró vitalidad a la hora de interpretar temas como: "Muchacho malo", "Es mentiroso ese hombre", "Se siente el amor" y "Basta ya", entre otros.
"Jesús sin ti no puedo vivir", rezaba la parte final de uno de sus temas.
Otro momento en el que se vieron deslizarse las lágrimas en el rostro de la cantante y de su público, fue cuando interpretó temas dedicados a Dios, agradeciendo por las maravillas de la vida, sus hijos, en especial su hija Gabriella.
Aunque la Tañón no quiso hablar del tema, dijo: "esta es una de las formas de decir que la fe en Dios, es lo último que se debe perder".
La adrenalina se intensificó cuando incluyó en su repertorio, algunos éxitos de la guarachera Celia Cruz, como: "El yerberito" "Quimbara", "La vida es un carnaval" y "La negra tiene un tumbao".
Antes de despedirse, Olga Tañón prometió que el próximo año traerá el espectáculo que presentó en Puerto Rico, con vestuario, bailarines y un gran escenario. Sólo nos queda esperarla con los brazos y el corazón abierto.


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241407
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América