Cristal, hermoso pero delicado Redacción
Ambientes con estilo, Panamá América
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Las ocasiones especiales se prestan para llevar a la mesa toda la elegancia y belleza de los mejores servicios. Cuando se reune toda la familia o se celebra una cena muy particular, tienes que cuidar todos los detalles se distribuyan con armonía para que todos te recuerden como un gran anfitrión.
Cuidar de las piezas de tu cristalería cada vez que tengas que utilizarlas te asegura, en primer lugar, una perdurabilidad mayor de las copas y los vasos y, por otro lado, despertar la admiración de los comensales ante unas piezas de cristal impecables. Cuanto más esmero pongas en esta empresa, mucho más vistosa quedará tu mesa.
Nadie duda de la gran distinción del cristal pero, de la misma forma, todos conocemos su extraordinaria fragilidad.
Muchos fabricantes admiten la posibilidad de lavar sus piezas de cristalería dentro del lavaplatos, no obstante, si el material es muy delicado y no tenemos la seguridad de que nuestro electrodoméstico respete las piezas, es mejor optar por lavarlas a mano. A la hora de adquirir cristalería, nos asaltan varias dudas: ¿de color o transparente?, ¿de formas clásicas o vanguardistas?
Los especialistas en protocolo recomiendan emplear formas tradicionales. Los diseños demasiado modernos, podrían equivocar los fines de las copas, llegándonos a preguntar cuál es la copa de agua y cuál la de vino.
En cuanto a los colores, la apuesta por las tonalidades es arriesgada y puede dar mala impresión si la ocasión es demasiado formal.
Básicamente, podríamos establecer tres copas que nunca deberían faltar: la de agua, la de vino y el champán. Tanto la de agua como la de vino son de boca ancha, pero la de agua es más grande que la vino. Por su parte la de champán es alargada y estrecha. A veces, se incluye en las cristalerías otras copas como las especiales para vino blanco, cerveza, jerez, coñac y otros licores.