A la hora de adquirir una cristalería, nos asaltan varias dudas: ¿con color o transparentes?, ¿con formas clásicas o vanguardistas? Los especialistas en protocolo recomiendan el empleo de formas tradicionales, ya que diseños demasiado modernos, podrían equivocar la finura de las copas, llegándonos a preguntar cuál es la copa de agua y cuál la de vino. En cuanto a los colores, la apuesta por las tonalidades es arriesgada y puede dar mala impresión si la ocasión es demasiado formal. Básicamente, podríamos establecer tres copas que nunca deberían faltar: la de agua, la de vino y el champán. Tanto la de agua como la de vino son de boca ancha, pero la de agua es más grande que la vino. Por su parte la de champán es alargada y estrecha. A veces, se incluye en las cristalerías otras copas como las especiales para vino blanco, cerveza, jerez, coñac y otros licores.
Lo cierto es que las mismas nunca pasan de moda, dándole a su hogar un ambiente diferente y con estilo. Las ocasiones especiales llevan a su mesa toda la elegancia y belleza de los mejores servicios.
Nadie duda de la gran elegancia del cristal, pero de la misma forma, todos conocemos su extraordinaria fragilidad, por tal razón hay que darle buen mantenimiento.
Cuando se reúne toda la familia o se celebra una cena muy particular, tiene que hacer que todos los detalles se distribuyan con armonía para que todos la recuerden como un gran anfitrión.
Son muchos los aspectos que deben tenerse en cuenta para completar una mesa y hacer que ésta luzca perfecta. Entre ellos, resulta fundamental la existencia de una vajilla, una cubertería y también, de una cristalería brillante y cuidada.
Cristalería, distinción
Cuidar las piezas de su cristalería cada vez que tenga que utilizarla, le asegura en primer lugar, una perdurabilidad mayor de las copas y los vasos y, por otro lado, despiertan la admiración de los comensales ante unas piezas de cristal bonitas y sin defectos. Cuanto más esmero ponga en esta empresa, mucho más vistosa quedará su mesa.