Elegir la tonalidad del marco, acertar con las medidas del paspartú y colocarlo a la altura correcta, son claves para crear la atmósfera serena y plácida que buscamos en la casa.
Trate de que el tono de sus cuadros vaya acorde con los colores de la habitación.
Para los pasillos puede buscar cuadros o marcos similares, para que luzcan unificados.
Los cuadros deben colocarse a una altura que se encuentre a medio camino entre el ángulo de visión entre una persona sentada y una de pie.
Según como los agrupe logrará un efecto decorativo, además esto le dará dinamismo al lugar.
Si los coloca en una hilera vertical, elevará visualmente el techo; mientras que si los dispone de forma horizontal, el resultado será lo contrario.
Juegue con el paspartú y la moldura para darle unidad a la composición.
Si su gusto son los cuadros proporcionalmente más altos que anchos, con esto conseguirá acortar visualmente la longitud de una pared.
Los paspartús anchos siempre quedan más estéticos, si los elige de un color que predomine en la pared.
Las luces frías y las bombillas opacas son la mejor opción para iluminar un cuadro sin dañar la pintura ni producir reflejos.
No existe una medida estándar indicada para cada cuadro, la más usual es la de 7 cm de ancho.
Siempre es más estético uno ancho que uno estrecho.
El paspartú otorga luminosidad a obras oscuras.
Un paspartú ancho y un marco grande dan profundidad a láminas pequeñas.
En la foto de abajo, podemos apreciar, cómo el paspartú de los tres cuadros, hace juego con el color marfil de la pared.