Si bien es cierto que la gran mayoría de las plantas medicinales no producen efectos negativos, es prudente saber que algunas pueden causar algún tipo de irritación e intoxicación si son utilizadas inadecuadamente.
Debemos conocer muy bien la planta que vamos a emplear y estar seguro de que no es perjudicial para la salud.
Árnica: no se debe ingerir ni la planta ni la tintura pues puede producir en algunas personas daños en el hígado.
Ricino: Las semillas contienen un tóxico para el sistema nervioso, éstas deben ser eliminadas por completo antes de utilizar la planta.
Trompeto: La resina antiparasitaria sólo puede aplicarse externamente, por la vía oral resulta muy tóxica y peligrosa.
Canela y clavo de olor: Aunque esta infusión es muy común y frecuente si se prepara con demasiada cantidad puede producir irritación digestiva y favorecer el estreñimiento. No es aconsejable para las personas que tienen dificultad para ir al baño.
Ajenjo: En altas dosis puede producir mareos, dolores de cabeza, incluso hay personas que le ocasiona delirio.
Cáscara de naranja: Contiene sustancias que pueden causar irritación en la piel si hay exposición al sol.
Tomillo: El consumo excesivo produce irritación digestiva y favorece el estreñimiento.
Yerbamora: Contiene alcaloides que en exceso pueden resultar tóxicos para el sistema nervioso. Sólo se puede usar de manera externa.
Arboloco: Las resinas anti-inflamatorias no se deben ingerir, son irritantes del estómago. Esta es de uso externo solamente.
Ají: Las personas que sufren problemas estomacales frecuentes o que padecen de inflamaciones digestivas deben evitar su consumo.