Si bien es cierto que la gran mayoría de las plantas medicinales no producen efectos negativos, es prudente saber que algunas pueden causar algún tipo de irritación e intoxicación si son utilizadas inadecuadamente.
Debemos conocer muy bien la planta que vamos a emplear y estar seguro de que no es perjudicial para la salud.
Árnica: no se debe ingerir ni la planta ni la tintura pues puede producir en algunas personas daños en el hígado.
Anís: Es una semilla de forma similar al arroz, de origen mediterráneo.Contiene un olor y gusto muy aromáticos, se usa para infusiones, licores, repostería.
Menta: Conocida también como toronjina es una planta que se parece mucho a la hierbabuena. La menta posee un tallo de color rojizo y la hierbabuena verde. Con la menta se pueden preparar varios licores.
Otro uso es en inhalaciones para combatir el catarro, algunas bronquitis y laringitis, por su efecto antiinflamatorio. Muchas pomadas y ungüentos poseen en su composición mentol, así como pastas dentífricas.
Canela y clavo de olor: Aunque esta infusión es muy común y frecuente si se prepara con demasiada cantidad puede producir irritación digestiva y favorecer el estreñimiento.
Cáscara de naranja: Contiene sustancias que pueden causar irritación en la piel si hay exposición al sol.
Tomillo: El consumo excesivo produce irritación digestiva y favorece el estreñimiento.
Yerbamora: Contiene alcaloides que en exceso pueden resultar tóxicos para el sistema nervioso. Sólo se puede usar de manera externa.
Albahaca: Es una de las plantas aromáticas más preciosas en cocina, es considerada insustituible por un gourmet.