Decorar el cuarto de un bebé es una experiencia emocionante, que por razones obvias, está ligada a la ilusión y el gusto de la madre.
Si bien es cierto, el mayor impacto para estos pequeñines es pasar del calor y la comodidad del vientre de su mamá, a la inmensidad del mundo exterior, por lo que es recomendable brindarle un cuarto confortable que lo haga sentirse bien, pero siempre guardando los criterios de seguridad y armonía.
Empecemos por el mobiliario. Cada una de las piezas que componen el espacio deben estar fabricadas con materiales que no contengan pinturas con residuos de plomo o alguna otra sustancia que puede ser dañina para la vida futura del niño.
La decoradora Carolina Belmonte, de la tienda IdeaKids, hace gran énfasis en este aspecto, al considerar que el niño, a medida que va creciendo, tiende a morder el borde de la cuna; a la vez que recomienda que lo ideal es asegurarse de que el mobiliario tenga un sello de certificación de fábrica.
El elemento central es la cuna, en donde el bebé probablemente pasa más tiempo. La ropa que reviste esta pieza, debe ser 100% algodón, material que no genera ningún tipo de alergias y que por no estar mezclado con ningún tipo de fibra como el poliéster, no le produce picazón al pequeño.
Otro aspecto importante es el cambiador; generalmente las madres no le prestan mucha atención a esta pieza tan interesante que ayuda a la fácil movilización, organización y manejo dentro del cuarto. Se utiliza para cambiar al bebé en lugar de ponerlo sobre la cuna, y dentro de él se pueden organizar todos accesorios de la limpieza diaria.
El diseño moderno de los cambiadores permite que, pasado el tiempo, éste se convierta en una gaveta. Son realmente funcionales.
Nunca olvide mantener el orden de las prendas de vestir, que en ocasiones son más de las que podrían poseer los padres. Para esta tarea, el equipo perfecto es un gavetero con dimensiones óptimas que permitan que la ropa esté acomodada de forma adecuada.
Modernidad.
Las tendencias decorativas también acaparan los espacios de los recién nacidos, revolucionando el concepto de armonía y concordancia de colores y diseños.
Actualmente, las tonalidades pasteles fusionadas con pequeños destellos de colores fuertes, hacen frente a una corriente de contraste, lo que facilita que cada elemento pueda seguir manteniendo su funcionalidad a medida que el niño crece. Adicional, esta combinación contribuye a estimular el sentido de la vista del niño.
En países europeos, apunta la diseñadora, existe una marcada inclinación hacia el mobiliario en color maple y nuez (el blanco ha quedado en el olvido), las temáticas libres (no comics), diseños decorativos lisos, paredes pintadas a rayas y el uso destacado de combinaciones rosadas y verdes para las niñas y celeste, azul y caqui para los varoncitos.
El uso de accesorios se enmarca en el concepto de minimalismo, creando un área no recargada.
Por otro lado, las alfombras son parte importante de toda la decoración. Si se van a utilizar, se requiere que sean de un material antialergénicos o acrílicos para que no afecten la salud del bebé.
"Si existen antecedentes de familiares que sufren de este tipo de alteraciones, el pedíatra deberá regular el uso de estos adornos", comentó Belmonte.
La iluminación.
La luz es parte primordial en la decoración. Aunque se entiende que no todas las casas o apartamentos tienen la opción de poseer una buena iluminación natural, es recomendable que a la habitación de bebé entre un poco de ésta, la que se verá complementada con una artificial cálida, proporcionada preferiblemente por un bombillo de luz amarilla.
En general, la creatividad se abre paso y las opciones son infinitas, así que manos a la obra y empieza a crear ese ambiente en donde tú y tu bebé se sentirán como en la nubes.
Para información: IdeaKids 213-2876/77.