POR SIGLOS las fuentes han sido las grandes protagonistas de los jardines, aportando movimiento y ese suave sonido que sólo puede lograr el agua al caer.
La buena noticia para quienes aman contemplar los objetos de simple composición, pero de profundo significado es que las fuentes están lejos de desaparecer como elemento decorativo.
Las formas clásicas se han renovado para dar paso a estilos como el "tazón", las de pedestales, las de pared y aquellas de desniveles.
Las pajareras y las fuentes, inspiradas en los materiales terrestres producto del advenimiento de creencias como el feng shui han contribuido a redefinir el gusto por decorar con fuentes.
Para los jardines, la premisa sigue siendo la misma, debe ser el centro de atención, entre la vegetación.
Si te gustan las fuentes, no te prives de usarlas dentro de las paredes de tu hogar y disfrutar de su relajante sonido. Para este fin, prefiere los diseños más modernos -y de menor tamaño- para un rincón de la sala o un pasillo que sea muy amplio.
Dentro de casa, olvidate de las inmensas fuentes antiguas de mármol y complicados diseños y prefiere en su lugar las de barro, mimbre y piedras decorativas.
En interiores, no te esmeres por hacer que el agua caiga de una forma determinada, pues la forma en que se desplace estará determinada por las proporciones de la fuente, cuyos modernos diseños suelen ser complejos.
La ventaja de estos diseños es que traen su propia bomba sumergible que se conecta una manguera y pueden usarse las piedras para disimularla.
Aparte de saber con certeza dónde irá la fuente -un espacio donde luzca agradable- elegir una no es tan difícil; es cuestión de elegir un espacio donde sea necesario y ¡a disfrutar de muchos momentos relajantes!
El sonido del agua de una fuente es la razón de ser de la misma.
Procura que su sonido sea lo suficientemente fuerte para que supere el ruido del ambiente.
Deja que el agua te encante
Su alegre sonido ya no está destinado sólo a los jardines, pero las fuentes siguen estando hoy, tan vigentes como ayer.