Conversando en inglés todos esperaban las 10: 00 p.m de este martes, que el avión después de abastecerse de combustible, comenzara su retorno.
Un aproximado de 85 pasajeros fueron transportados en cada uno de estos aviones, de acuerdo a una nota de prensa de la Dirección General de esta institución.
Wilkem Mollfulleda, traductor voluntario que retornaba a su país de origen, explicó que cientos de ciudadanos norteamericanos están en Bocas del Toro y todos están en una misión humanitaria que buscan ayudar a comunidades de esta provincia.
Destacó que se trata de misiones médicas y de ingeniería, para construir clínicas para los residentes de este lugar. "Estuve dos semanas y la experiencia fue muy buena y aprendí bastante. Estaba traduciendo de inglés a español y viceversa para los médicos e indígenas, y fue una experiencia muy buena", señaló.
Con la llegada de estos cuatro vuelos directos desde los Estados Unidos, suman ocho de un total de 12 que se tienen programados hasta el mes de abril.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Turismo de Chiriquí, Wee Ming Fung, manifestó que lo positivo de esto es que se comprobó una vez más, que la pista de aterrizaje del aeropuerto está en condiciones para recibir aviones de este tipo.
Además, se fortalece el auge del turismo residencial o mercado de segunda residencia, porque aunque estos militares vienen por una actividad específica, al final pueden convertirse en potenciales turistas.
"Los vuelos chárter están trayendo militares norteamericanos y este mercado de segunda residencia va a ser fructífero para Panamá", dijo.
Las cifras de Aeronáutica Civil revelan que en el año 2006, este terminal aéreo registró un total de 112 mil pasajeros, lo que representa el 37% de los pasajeros de toda la red de aeropuertos de Panamá.
Con la llegada de los militares se va a justificar que las aerolíneas hagan vuelos directos desde La Florida o de otros destinos como Houston, hasta el Aeropuerto Enrique Malek de David.
Los reservistas vienen a realizar trabajos en las áreas pobres de Bocas del Toro.
Al menos 30 familias que residen en el viejo inmueble condenado 11, 165, ubicado en la avenida Amador Guerrero en Colón, se cansaron de vivir en medio del peligro y decidieron protestar.
Los afectados que demandan más seguridad denunciaron la suspención de los trabajos de remoción del techo y que el piso está a punto de colapsar.
Esperan ayuda del MIVI.