En esta planta están presentes proteínas, carbohidratos y grasas. Contiene ciertos oligoelementos como fósforo, calcio, hierro, potasio y sodio. Las vitaminas que entran en su composición química son la A, C y las del complejo vitamínico B. De su extracto alcohólico se han extraído propiedades antiplaquetarias, antitrombóticas y antimicóticas.
El ajo contiene además aminoácidos sulfurados que ofrecen una excelente protección contra los metales pesados, cuyos efectos fisiológicos negativos se desarrollan lentamente y son acumulativos.
- Antiflatulento: promueve la expulsión de gases intestinales.
- Colagogo: facilita el transporte de bilis.
- Diurético: estimula la producción de orina.
- Diaforético: aumenta la transpiración.
- Expectorante: controla la tos facilitando la expulsión de las secreciones bronquiales.
- Hipotensor: reduce el nivel de la presión arterial.
- Hipocolesteremizante: reduce el nivel de colesterol sanguíneo y disminuye el riesgo de arteroesclerosis.
Si se rehúsa a tomar el aceite porque le desagrada el sabor, puede cambiarse la presentación a "jarabe de ajo"; para prepararlo:
Ralle 50 gramos de ajo, añada 1 taza de agua y 150 gramos de azúcar. Cocine al fuego lento por 15 minutos. Para mejorar el sabor, puede añadir una cucharadita de anís común.
La presentación para una persona adulta es la llamada "tintura madre", forma en que se garantiza la extracción máxima de los principios activos del ajo; para prepararla:
Añada 50 gramos de ajo triturado a 1 taza de alcohol de 95° y déjelo macerar por 21 días, agitando diariamente. Filtre y envase. La administración de esta tintura madre podría tener objetivos profilácticos en contra de afecciones como elevación de colesterol sanguíneo, hipertensión y cáncer.
El primer caso se detectó en el 2000.
La segunda epidemia ocurrió en el 2004, cuando se dieron 36 casos.
Del 2003 hasta el 2006 se han reportado otros 48 casos.
En ese lapso se han registrado 12 defunciones.