En la costa del Pacífico panameño, se encuentran las mejores playas, envidiables por cualquier centro urbano. Entre ellas tenemos: Playa Naos, Playa Farfán, Playa Kobbe, Playa Venado, Playa Veracruz, Playa Punta Chame, Nueva Gorgona, Coronado, San Carlos, El Palmar, Río Mar, También hay buenas facilidades instaladas en Playa Corona, Santa Clara y Nueva Gorgona.
Los lugares antes mencionados, constan de playas de arenas blancas bañadas por aguas azules y una profusa vegetación tropical en sus entornos. Algunas tienen aguas tranquilas mientras que otras ofrecen oportunidad para deslizarse sobre las crestas de las olas en tablas de surf.
Por los puntos antes señalados y en busca de un lugar tranquilo, que permitiera además compartir con la naturaleza y la paz que se vive en el campo, la familia González, adquirió un terreno a sólo 45 minutos de la ciudad capital, específicamente en Gorgona.
Sus propietarios, son de raíces interioranas, que luego de haber vivido en la ciudad capital por 40 años, desean volver al campo. Es por ello que adquieren en Gorgona un terreno de 2,400 m2, a trescientos metros de la playa, ubicación perfecta para complacer a los herederos de la familia.
El lugar, cuenta con una casa principal, con multiplicidad de puertas y ventanas, que proveen de ventilación e iluminación la edificación; además está techada con tejas antiguas, al igual que el resto de las construcciones, la misma está circundada por un amplio portal que funciona como área social, además de proteger a las paredes del sol. Igualmente este portal, sirve de acceso a todas las habitaciones, las cuales a su vez se conectan interiormente.
Para crear un tipo de iluminación indirecta, se recurrió a objetos de arcilla, también se agregó como elemento decorativo algunas churucas de calabaza, a las cuales se les incrustó canicas de colores, para que funcionarán como faroles en los árboles.
Esta es un área de campo especial para comodidad de la familia y sus invitados, el proyecto consta de elementos sociales comunes, como: una plaza semipavimentada, rancho piscinas y vestidores.
El objetivo de sus propietarios era el de sentirse en casa, pero en un ambiente diferente, así que no podía faltar el área para perros y un gallinero, además de un réplica de la Iglesia de la Tiza, pueblo de donde proviene el jefe de la familia.
"Se trató de mantener la reminiscencia de las casas del campo, con cenefas, columnas y vigas de madera, además con un poco de ingenio y creatividad, donde el requerimiento lo exigía, se pintaron las carriolas metálicas, imitando las vetas de la madera", señaló el Arq. Batista, quien además agregó: "Como pueden apreciar en las gráficas, pareciera que fuesen casas de quincha, pero no es así, esto se logró con repello liso y repello rústico".