Es originaria de América Central y está compuesta por pseudo-bulbos en formas ovaladas, hojas planas y capullos erectos en racimos terminales de flores aromáticas de 5 pétalos.
La época de floración de la Flor del Espíritu Santo es de julio a octubre. Las flores de esta planta necesitan de un suelo que drene libremente, pero a la vez, deben permanecer firmes en su pote o donde se encuentren sembradas. Es por ello por lo que se recomienda una mezcla que le permita regarla y suplirla de un ambiente fresco a las raíces.
Se reproduce por medio de división de bulbos. La puede cultivar tanto en potes como sobre la tierra; hay quienes tienen suerte al sembrar esta planta entre musgos, de modo tal que queden firmes, sin estar apretadas.
El crecimiento del bulbo de esta planta es dramático hasta llegar a su madurez. Se dice que debe tener el tamaño de una pelota de "softball", para luego producir sus fragantes flores y larga vida.
Si usted tiene o llega a tener una de estas plantas consérvela como un valioso tesoro, ya que por su belleza es muy codiciada; pero, difícil de cultivar.
Puede ser regada de 4 a 5 veces por semana.
Si necesita algún tipo de fertilizante, lo puede colocar semanalmente.
Cuando las hojas dejen de crecer, disminuya el agua.
Prefiere aire libre, semisombra y una tierra vegetal ácida con humedad constante, pero moderada.
Si llega a observar pequeñas manchas en su planta, no se preocupe por el resto del jardín, ya que esta es una enfermedad que sólo le da a esta flor, especialmente en la base de las hojas que se inician como parches amarillos.