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El huerto casero puede ser una opción


CAYERON las primeras lluvias y el cielo hay días que está lleno de nubarrones.¿Será que comenzó el invierno ya? Te preguntas.
Apuestas vienen y apuestas van sobre el asunto.
Es que el cambio de estación demanda ponernos el día en algunos asuntos que van más allá de tener a mano paraguas y capotes.
Por ejemplo, tú ves que los precios andan por las nubes. Así que, cualquier ahorro que puedas hacerte vale la pena.
Entonces, se te ocurre (si no se te ocurrió te estoy pasando el dato) que puedes hacer un huerto casero.
Claro, no eres hortelana. Pero, es asunto de informarte bien y de maña.
Hoy te hablaremos de manera general y breve. Sólo te daremos algunas ideas.
Tienes que tener guantes, implementos agrícolas como una pala, un azadón, un rastrillo y un machete. No está de más una carretilla.
Tareas previas a la siembra son: limpieza del terreno, preparación del terreno, selección de fungicidas e insecticidas, determinación del producto que sembrarás.
Antes que nada, investiga todo lo que puedas sobre el producto: tipo de terreno que necesitarás, enfermedades y depredadores (enemigos), tiempo que debes esperar hasta la cosecha.
1.Para preparar el terreno:
a.Si hay hierba en el área donde has decidido que vas a sembrar, córtala con el machete o podadora.
Si la hierba no está muy alta y el área que vas a cultivar no es muy grande, también podrías humedecer la tierra lo suficiente para que las raíces de la hierba se aflojen. Entonces te resultará fácil arrancarla. b.Ponte los guantes y con un machete, cuchillo o azadón remueve la tierra (que lo más seguro es que está dura como roca, reseca por el verano). Puedes remojarla primero.
c.Desmenuza la tierra. Es decir, agarra con la mano los terrones y estrújalos hasta que la tierra quede suelta.
d. Si hay piedras, quita las medianas y grandes del lugar. Haz lo mismo con cualquier pedazo de madera, tronco, ramas, etc.
e. Observa la forma y tamaño del terreno y trata de imaginarlo plantado.
2. Abono del terreno: Puedes ir a algún proveedor de materiales e implementos agrícolas y adquirir el abono (ya sea químico u orgánico) que más se ajuste al producto que vas a sembrar. También los hay en supermercados. O, si lo prefieres, puedes hacer tu propio abono orgánico.
Cabe señalar que hay abonos de estiércol de animal, también están el compost fermentado, lombricia y substrato natural.
Sea cual fuere, toma nota de que el abono se esparce uniformemente por el campo. Y es importante seguir las instrucciones para su uso.
3. Para elegir los fungicidas e insecticidas, también consulta a un agricultor, un ingeniero agrónomo, un ingeniero químico o alguien ducho en estos asuntos. Infórmate, además, en el Internet, pero busca una fuente seria. De lo contrario, en vez de ayudar a tus plantas, puedes envenenarlas. Y de paso afectar la salud de la familia o de quienes consuman tu producto. También puedes ir al MIDA, BDA o al departamento de alimentos, drogas y farmacia del Ministerio de Salud donde te podrán dar luces en la materia.


Es importante decidir qué tipo de riego usarás. Esto va de la mano de de la superficie del terreno: ¿es plano, tiene hondonadas, es en una colina, etc.?
Asimismo, en un huerto es muy importante tener en cuenta las distancias, porque, una cosa es cuando preparas el terreno para la siembra y otra es cuando comienza a crecer el producto y a exigir su espacio. Además, ¿por dónde caminarás cuando vas a regar el huerto? ¿Y a la hora de cosechar el producto?
Eso sin tomar en cuenta que las plantas también compiten entre sí por tierra, agua y luz.

 

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273607
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América