El melón es una de las frutas más ricas en potasio, cuya deficiencia en la población es rara pero puede ser una consecuencia secundaria debida al alcoholismo, dietas hipocalóricas, trastornos de la conducta alimenticia, quemaduras, fiebre, traumatismos, etc. La abundancia en este mineral y en agua, la convierten en una fruta diurética por excelencia, y por tanto recomendable para quienes sufren de hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón y retención de líquidos. No obstante, quienes padecen insuficiencia renal y requieren dietas especiales controladas en este mineral, deberán restringir el consumo de melón.
Por su aporte de provitamina A y vitamina C, su consumo se recomienda especialmente a quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de dichas vitaminas: personas que no toleran los cítricos, el pimiento u otros vegetales, que son fuente casi exclusiva de vitamina C en nuestra alimentación; para quienes deben llevar a cabo una dieta baja en grasa y por tanto con un contenido escaso de vitamina A o para personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas. Algunas de estas situaciones son: periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna. Así mismo, el tabaco, el abuso del alcohol, el empleo de ciertos medicamentos, el estrés, las defensas disminuidas, la actividad física intensa, el cáncer y el Sida y las enfermedades inflamatorias crónicas disminuyen el aprovechamiento y producen mala absorción de nutrientes.
El melón, es una de las frutas de la que se puede disfrutar casi todo el año, es un hidratante ideal, con la ventaja de su bajo aporte calórico, por lo que se puede consumir en la cantidad deseada sin temor a ingerir un exceso de calorías ni de azúcares.
Tal vez, psicológicamente puede ayudarlos a sentirse mejor, pero no es correcto.
Guy recomendó hacer lo que señala la Biblia en Segunda de Crónicas, capítulo 7:14, que nos invita a orar y buscar el arrepentimiento de los pecados para lograr su perdón.
Los grupos que practican la santería durante la Semana Mayor evitan hacer cualquier tipo de "trabajo", cubren sus santos y el Viernes Santo desahuman.
Según nuestra fuente los que sí utilizan la Semana Santa para sus ritos son los que se dedican al "palo mayombe".
En síntesis, la Iglesia rechaza todas estas malas costumbres y llama a los fieles a seguir la palabra de Dios y buscar esa energía en la fe, orando y arrepintiéndose de sus pecados.
Algunas prácticas contrarias a la fe cristiana son: ingerir una bolita de caraña con agua bendita.
Dar a cada miembro de la familia un trago de agua bendita y baños con aguas y hierbas aromáticas.
Encender velas y elevar oraciones supuestamente para evitar los males.
Quemar la palma del Domingo de Ramos del año anterior con incienso para desahumar la casa.