Para que tenga idea de las posibilidades a su alcance, recuerde que desde el punto de vista de la personalidad existen tres grandes grupos de colores. Se consideran colores "extravertidos", ya que alegran el espíritu e incitan a reír, a jugar, a conversar... Los más usados en decoración son el rojo (el más intenso), el anaranjado (produce el mismo efecto del rojo, pero más apagado) y el amarillo (el más suave del grupo y también el más alegre y luminoso).
Si le gustan estos colores o los que se derivan de ellos, úselos en las habitaciones de mayor actividad del hogar, bien sea como tonalidad principal o en forma de detalles. El rojo rubí, el frambuesa o el ladrillo, por ejemplo, se ven fabulosos en un vestíbulo; y una chimenea con algún toque rojo da una impresión cálida y acogedora, que invita a reunirse y compartir. Si el rojo es demasiado fuerte para su gusto, pruebe a sustituirlo por el rosado o por el naranja, que proyectan las mismas sensaciones, pero más atenuadas. Use tonos melocotón o coral en el comedor (los dos estimulan el apetito y avivan la conversación). Y, si trabaja por su cuenta y tiene una oficina en casa, decórela en amarillo limón o amarillo dorado, tonos que incrementan el espíritu creativo y estimulan la actividad.
En cuanto a los azules y morados, hacen maravillas para la meditación. Los azules pálidos y el azul hielo llenan de frescura y de serenidad la casa; los azules fuertes producen confianza y satisfacción, las tonalidades azules púrpureas inducen a reflexionar y a soñar.
Parte fundamental de la decoración, los colores sirven también para lograr otros objetivos. ¡Todo es cuestión de saber utilizarlos!
Las decoraciones en que se usan como básicos los colores neutrales, no ejercen mayor efecto en la sicología de las personas. Para que así sea, es preciso agregar detalles en tonos vivos o suaves, según el resultado que se quiera obtener. Entre éstos, los más populares en la decoración son el café, el beige, el gris, el gris pardo, el marfil y el blanco. Pueden usarse en cualquier lugar, y sirven en muchos casos como "puente" entre una habitación y otra para unificar la decoración.
Por lo regular, estos colores ni estimulan ni tranquilizan el ánimo. Simplemente se mezclan con los demás y pueden realzar o contrarrestar (según el modo en que se usen) sus propiedades. El blanco en particular combina bien con casi todos los colores, los destaca y hace que una habitación se vea más clara y espaciosa.
- Rosado. Suaviza y promueve afabilidad y buena voluntad. Anima la conversación.
- Amarillo. Cálido y alegre, ilumina, estimula la comunicación y aumenta la energía.
- Blanco. Ilumina, agranda el espacio, limpia, da energía y unifica. Realza los otros colores.
- Negro. Refleja fortaleza, disciplina, autoridad y vigor. Estimula la independencia.
- Café. Estabiliza y da idea de seguridad y apoyo. Es el color de los realistas y prácticos.
- Naranja. Alegra y domina la escena. Estimula el apetito y la conversación.
- Rojo. Muy fuerte, domina los otros colores y alegra y anima el espíritu. Simboliza la pasión.
- Verde. Descansa, equilibra y refresca. Ayuda al desarrollo emocional.
- Morado. Conforta y da seguridad. Crea misterio y dramatismo y agudiza la intuición.
- Azul. Relaja los nervios y refresca. Produce sosiego, serenidad y paz.