Isla Contadora alberga en su seno dos residencias, propiedad de uno de los más reconocidos coleccionistas de Iberoamérica. Una es el hogar de este amante del arte y la otra, la sede de la fundación que dirige.
Nuestro anfitrión -quien "descubrió" América Latina hace medio siglo- no concibe un mejor lugar para vivir y para establecer la sede de la fundación que lleva su nombre. Un sitio que recibe constantemente a artistas de todo el mundo, que hacen de este sitio un espacio libre de creación.
"El lugar es extraordinario, mira el mar. Los pintores que llegan aquí crean, crean..no paran de crear", comentó.
"Esta casa la hice para artistas, para que vengan a pasar tiempo en un ambiente muy agradable..para que creen". Personalidades como el maestro Guillermo Trujillo han visitado la extensa propiedad, erigida en medio de la naturaleza y de fondo, un amplio y azul mar cuya calma interrumpe una lancha cada tanto.
El hogar también alberga las más diversas piezas artísticas; algunas escogidas por el coleccionista, otras obsequiadas por sus virtuosos huéspedes.
Esculturas en el jardín, pinturas en el área social de la residencia de invitados de la propiedad y móviles que cuelgan no compiten entre sí, se complementan. Ambas propiedades fueron adquiridas por su dueño con un mismo propósito: ser un punto de encuentro para artistas y amantes del arte en sus diversas manifestaciones.