Un aspecto claramente diferente de sus hermanos mayores, los lofts, es el uso del color. Mientras que en éstos imperaba el estilo industrial, plagado de blancos y negros, esta nueva corriente ha hecho suyo el baño de color de los 70. Plástico, cuero y acero se unen a la textura glossy o brillante, característica de esta tendencia.
La importancia de esta corriente que arrasa en todo el mundo es lograr amplitud en poco espacio. Se trata de adaptar las últimas tendencias a estancias de pocos metros. El resultado es un entorno joven, espacioso, lleno de brillo y color.
Las últimas tendencias para las viviendas más jóvenes hablan de espacios abiertos, novedosas divisiones sin paredes, tecnología y muebles llenos de color y brillo.
Puede que sólo sea un puñado de metros, pero en estas viviendas se consigue crear una gran sensación de amplitud aprovechando muchos trucos ópticos. La luz, los grandes ventanales, el color, la ligereza de los muebles, sus líneas depuradas.. El estilo años 70 tiene gran peso en esta personalísima corriente que busca, por encima de todo, la comodidad y el bienestar de sus habitantes.
Un código de colores básico para separar espacios, creando barreras cromáticas responsables de separar perfectamente las estancias. Con este método, las paredes se convierten en imprescindibles piezas del mobiliario.
También la cocina es un pequeño reducto industrial, sin elementos contaminantes, donde la ciencia y las tecnología tienen la última palabra, sin renunciar al diseño ni al color.
Estos pequeños espacios requieren un orden intachable, imprescindible para no crear sensación de confusión o caos. Prácticamente todas las habitaciones se integran en un mismo espacio, con suerte dos o tres. Todo a la vista, pero con armonía.