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Entre manteles y telares oaxaqueños

En Oaxaca existe una gran tradición textil que se remonta hasta los tiempos prehispánicos (telar de pedales) y que se diversifica y enriquece con la llegada de los españoles y los telares de pedales y lanzadera.


México es uno de los países con más riqueza artesanal del mundo y los tapetes son una de sus máximas expresiones artesanales.

Los mejores diseñadores han reconocido siempre la capacidad de los tapetes para imprimir un carácter al ambiente.

Así, estos añaden calor y personalidad a un área desnuda, desprovista de todo sello en los rincones vacíos de un hogar.

 

En un reciente viaje a México, promovido por una cacería de fotos motivada por Panasonic, visitamos la población de Santa Ana del Valle, en el estado de Oaxaca.

En Santa Ana del Valle, la principal ocupación de sus habitantes es la agricultura y la elaboración de tapetes de lana que identifican a la ciudad.

En especial, llaman la atención los productos de mantelería, característicos por sus inigualables diseños prehispánicos y de la época colonial.

 

Estos tejidos se elaboran tradicionalmente en telar de pedal y lanzaderas, con hilo de algodón, de color natural y son teñidos con tintes naturales y artificiales.

Los artículos de mayor producción son los manteles, servilletas, tapetes, cortinas, colchas, fundas y toallas.

Todos ellos diseñados para cumplir una función utilitaria y para lucir como verdaderas piezas decorativas.

 

Esta producción de tapetes de lana ha dado lugar a un proceso que varios tejedores pretenden mostrar con excelencia, originalidad y autenticidad en sus tapetes.

Los artesanos explicaron que los primeros tapetes de lana se hicieron en colores neutros, es decir, los colores originales de los materiales sin teñirlos.

Posteriormente se implementaron colores al tapete de lana; a partir de la década de los ?60.

 

Estos colores eran obtenidos de tintes naturales como color amarillo intenso que se extraía del musgo de roca; la mejor calidad se extraía de la flor de cempasúchil.

Otro colorante natural que hoy en día sigue siendo utilizado es la grana cochinilla, que es la hembra de un insecto parásito que vive del nopal; del tamaño de una lenteja.

El color de la grana cochinilla es color carmín, dependiendo del color que se desee obtener, se le aplica el ácido, el cual se adquiere del jugo del limón y de esta manera pueden obtenerse los colores rojos y morados oscuros.

Otro colorante natural es la planta de pericón donde se obtienen todos los tonos amarillos.

En cuanto a la lana que se usa, existen de diferente calidad. Ello depende del trasquilado de borrego y su alimentación.

Para los artesanos es mejor la lana de la mixteca que la de los Valles Centrales, ya que la primera suele ser más limpia y facilita el proceso de la elaboración.

Como dato curioso, los tejedores de la comunidad tuvieron acceso a tintes sintéticos a finales del siglo XIX debido a que los colorantes naturales orgánicos requerían intensiva mano de obra.

La lana es un producto natural que proviene del mismo pueblo y diferentes partes del estado de Oaxaca.

En la actualidad, los diseños varían del tradicional al moderno.


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400761
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América