Igualmente, la filosofía y la religión han imprimido su sello, muy especialmente en las regiones orientales.
El diseño y planeamiento de un jardín obedece al fin que se le va a dar. Puede concebirse como un espacio para el descanso y esparcimiento, la meditación y contacto con la naturaleza, pero también bajo un planteamiento mucho más práctico, tal como la producción de plantas, frutas, hortalizas o hierbas medicinales.
Los botánicos, por su parte, estiman el jardín como un instrumento de investigación; en él ordenan las familias, describen las especies, y las observan en su proceso de aclimatación, poniendo la información resultante de sus colecciones a disposición de la comunidad científica. Los espacios verdes...
Hoy en día, predominan las grandes ciudades, donde se disputa el espacio para las construcciones privadas, en detrimento de los públicos y de recreo.
A pesar de ello, las actividades ecológicas comienzan a gozar de popularidad y son objeto de interés creciente, debido a la masificación de las ciudades, que alejan a sus habitantes del propio entorno natural.
Así, se empieza a demandar a los gobernantes acciones ecológicas en las zonas urbanas, y que se preste cada vez más atención al acotamiento de espacios para zonas verdes, y parques en los lugares de mayor extensión y calidad escénica, fauna, flora u otras características relevante.
Podemos decir que los jardines pueden concebirse como un espacio para el esparcimiento y contacto con la naturaleza, con fines prácticos, como la producción de plantas frutales o hierba medicinales entre otros. En caso de salir de viaje y tener que permanecer varios días fuera de su vivienda, una medida práctica para regarlas y evitar así que se mueran, consiste en situar un cubo en un nivel superior y agruparlas debajo.
A continuación se introducen unos cordones gruesos en el agua y se hunden sus extremos en la tierra de las macetas; el agua llegará a ellas por capilaridad.