En función de los materiales, el lugar que ocupe y la forma que adopte la escalera proyectará una imagen más o menos atractiva que nunca debe olvidar su funcionalidad.
Desde las rectas a las de caracol, pasando por los peldaños volados y la ausencia de barandillas; existe un gran abanico de posibilidades para escoger.
La escalera está formada por tres elementos: estructura, peldaños y barandilla, y, a partir de ahí surgen los diferentes modelos en función de su forma, materiales con los que se diseñe y lugar que ocupe.
La combinación entre estos factores dará lugar al concepto que mejor encaje en la decoración de la casa y el más personalizado a los gustos de los habitantes.
Según el arquitecto Héctor Rivera, las posibilidades de creación y el mercado ponen al alcance una serie de modelos que, cada vez más, apuestan por un diseño original basado en los peldaños volados, la ausencia de barandillas o la utilización de materiales sofisticados o poco convencionales.
Normalmente, las escaleras interiores suelen unir la planta baja con el piso superior y, por ello, al ser una zona común, debe ser un reflejo de los conceptos que se encontrarán en cada uno de los niveles o, como mínimo, adoptar una forma neutra que no rompa con la decoración general.
Una buena opción puede ser el empleo de materiales nobles, como madera o concreto para los peldaños y acero para las barandillas, pero las posibilidades creativas son múltiples y pueden convertirla en un elemento de gran atractivo dentro de la residencia.
Estos materiales son idóneos para las escaleras clásicas como las de ángulo recto o las de caracol; mientras que el plástico, pvc, metal o vidrio templado acompañan muy bien a las escaleras de estilo minimalista y a las construidas de una sola pieza. "Antes de decidir su forma deben considerarse estos aspectos con el objetivo de crear un elemento que más se adapte a sus necesidades, estilo y presupuesto", explicó Rivera.
Diseño adecuado.
Aunque la función de la escalera sea obvia, antes de crearla cabe pensar qué lugar de la planta será el adecuado para su ubicación, ya que debe situarse en un sitio que no moleste ni visual ni físicamente a la libre circulación.
Por ello, conviene proyectarla en un espacio natural de paso, aunque en alguna ocasión, se puede convertir en elemento separador de diferentes zonas, ya que gracias a sus peldaños, puede delimitar sin que se pierda profundidad visual.
De igual forma, conviene asegurarse antes de crearla, puesto que una vez realizada será complicado cambiarla de sitio a no ser que vuelva a realizarse una nueva obra. A la hora de dibujar su forma se debe tener en cuenta la superficie de la casa, ya que de lo contrario, los peldaños tendrían que ser muy altos para llegar a la planta superior en un corto tramo.
Las escaleras rectas carecen de descansillo y son la opción más cómoda de comunicar dos pisos, mientras que las de doble tiro están formadas por dos tramos unidos por un descansillo que gira sobre sí mismo ciento ochenta grados. También se puede hacer que gire en ángulo recto al llegar a la pared, con lo que tendrá el dibujo de una ele, crear una forma de caracol en la que los peldaños giren sobre un mismo eje o una escalera helicoidal, que asciende de la misma manera, pero sin necesidad de eje central.
Iluminación.
Una vez escogida la forma y la ubicación, se debe pensar en el sistema que iluminará los peldaños para una correcta circulación en cualquier momento del día.
Si en las paredes cercanas a los peldaños hay ventanas, se asegurará la visibilidad durante las horas diurnas, pero para la noche deberán haber focos o lámparas colgantes que permitan su iluminación con sólo pulsar el interruptor.
Una solución atractiva puede ser colocar "leds" en la altura de los peldaños de manera que la luz vendrá del suelo y creará un efecto visual original. Los apliques de pared también resultan idóneos si se colocan en algunos tramos y si hay un espacio central libre, una lámpara suspendida desde la parte más superior iluminará la totalidad de la escalera y le dará un toque decorativo sugerente.