Indicó que en cada hectárea siembran 143 plantas y cada vez que se registran estos incendios, se le tiene que dar un tratamiento especial que conlleva una alta inversión de dinero.
"Hay que aplicar un abono foliar y cuidar del aspecto fitosanitario porque la planta es más susceptible a las enfermedades y a las plagas que destruyen el cogollo y el anillo rojo", alegó.
Esta empresa espera un rendimiento de 30 toneladas por hectárea, pero con estas condiciones a veces se alcanza sólo 22 toneladas.
Alvarado mencionó que por otro lado, confrontan problemas con los compromisos que tienen con la empresa compradora, ya que deben entregar entre 1, 200 a 1, 400 toneladas por mes de fruta.
La denuncia fue interpuesta ante las autoridades locales y policiales para dar con el responsable de estos incendios, ya que el primero se registró el pasado 14 de febrero y el último este 4 de marzo.
Cristóbal Garibaldo, director Regional del Instituto Panameño Cooperativo (IPACOOP), sostuvo que es lastimoso observar cómo se ha consumido todas estas plantaciones que representan el futuro de esta empresa cooperativa.
Destacó que procederán a entregar un informe a la Dirección Ejecutiva sobre esta realidad que ahora amenaza a las plantaciones de palma en Barú.
La situación no es fácil para esta empresa porque además de poner en peligro la mano de obra, no cuenta con ningún tipo de seguro que indemnice las pérdidas.
Los miembros de la cooperativa tienen miedo que se vuelva a repetir esta hazaña y se siga consumiendo mayor cantidad de plantaciones sembradas.