Los modelos más comunes de ventanas son:
La corredera, cuando sus hojas deslizan con rodamientos sobre guías horizontales.
La abatible o batiente, cuando las hojas se apoyan en los bordes con bisagras que sirven para que el eje de movimiento esté en el marco.
De guillotina, si lo hacen sobre guías verticales y la hoja sube o baja.
La basculante, cuando giran en torno a un eje horizontal o vertical en el centro de los marcos.
La oscilo-batiente, cuando sus herrajes permiten indistintamente el movimiento basculante sobre un eje inferior o el batiente.
La oscilo-paralela, cuando sus herrajes permiten indistintamente el movimiento basculante sobre un eje inferior o el que la hoja principal se deslice como una hoja corredera.
La fija, cuando sus hojas no se pueden mover.
Tradicionalmente la ventana era de madera debidamente tratada con pinturas o barnices, que mejoraban su comportamiento y durabilidad a la intemperie, luego se ha utilizado el acero que también precisa de un adecuado tratamiento para prevenir la corrosión.
La ventana de las fachadas de los edificios y las residencias, constituye uno de los elementos primordiales de su composición estética.
El empleo de la ventana en los edificios ha sido y es generalizado, aunque su grado de utilización en la estructura puede determinarse en función de la actividad de éste tenga. Algunos tipos de edificios, por razones de insonorización (teatros de ópera, salas de conciertos..), o bien de focalización de la atención (salas de espectáculos), o por conseguir interiorizar la actividad que en ellos se desarrolla (grandes almacenes), no poseen ventana alguna.