Las ocasiones especiales llevan a tu mesa toda la elegancia y belleza de los mejores servicios. Cuando se reúne toda la familia o se celebra una cena muy particular, tienes que hacer que los detalles se distribuyan con armonía y todos te recuerden como un gran anfitrión.
Estos son muchos los aspectos que deben tenerse en cuenta para completar una mesa y hacer que ésta luzca perfecta.
Entre ellos, resulta fundamental contar con de una vajilla, cubertería y la cristalería brillante y cuidada. Esta última es la de más relevancia entre el conjunto de piezas.
Soraya Rodríguez, de San Malo, describe que la cristalería cobra protagonismo de acuerdo con la ocasión. Existen colecciones útiles para ser usadas diariamente, sencillas o de colores y de un material con más espesor, lo que garantiza su resistencia.
En otro caso, si se trata de un evento en donde es necesario destacar con elegancia, la cristalería transparente y brillante es el complemento ideal.
Nadie duda de la gran elegancia del cristal, pero de la misma forma, todos conocemos su extraordinaria fragibilidad. Es por eso que cuidar de las piezas de tu cristalería cada vez que tengas que utilizarla, te asegura en primer lugar, una perdurabilidad mayor de cada pieza, y, por otro lado, despertar la admiración de los comensales ante una hermosa colección sin defectos.
Rodríguez manifiesta que la belleza de la cristalería debe ser exhibida a su máxima expresión. "Son tan bellas que no merecen estar en cautiverio, por el contrario, su funcionalidad también se centra en el toque especial que pueden otorgar".
Si no cuentas con el espacio apropiado para exhibir tu cristalería, asegúrate de guardar cada pieza individualmente en cajas y envueltas en papel celofán para garantizar su seguridad.
Finalmente, en cuanto a la limpieza de la cristalería, lo ideal es utilizar agua, un detergente suave y un paño suave para secarla.
A la hora de adquirir una cristalería, nos asaltan varias dudas: ¿con color o transparentes?, ¿con formas clásicas o vanguardistas? Los especialistas en protocolo recomiendan el empleo de formas tradicionales, ya que diseños demasiado modernos podrían equivocar los fines de las copas, llegándonos a preguntar cuál es la copa de agua y cuál la de vino.