No todos los miembros de la familia tienen las mismas posibilidades de sufrir un accidente. Hay dos categorías de personas que son los más vulnerables entre ellos los niños menores de cinco años y los ancianos mayores de sesenta y cinco.
Accidentes más frecuentes.
Caídas, intoxicaciones, alergias e irritaciones, quemaduras, incendios, electrocución, asfixia respiratoria, golpes y heridas.
Como vemos, en el hogar pueden sufrirse numerosos accidentes. Sin embargo, podemos emprender una serie de acciones que, sin duda alguna, convertirán nuestros hogares en un lugar seguro.
Medidas para evitar las quemaduras e incendios:
Impedir que los niños jueguen en la cocina, y menos al momento de que se están manipulando líquidos calientes.
Instalar un detector de humo con alarma en cada piso de la casa.
Tener un extintor, saber cómo usarlo, y haber practicado con él.
No sobrecargar los enchufes eléctricos.
Mantener encendedores y fósforos fuera del alcance de los niños.
Prevención.
Caídas, fracturas, esguinces y luxaciones son problemas graves que se pueden evitar.
Cuidar de que en el piso no haya elementos en desorden, la limpieza debe hacerse con sustancias antideslizantes para prevenir accidentes.
Evitar que los niños jueguen en las escaleras.
Conocer y practicar medidas de prevención para evitar la osteoporosis: dietas ricas en calcio, actividad física y evitar el consumo de sustancias psicoactivas.
Ayudar a los ancianos o impedidos físicos, a bajar o subir peldaños y escaleras.
Intoxicaciones.
Deben evitarse y prevenirse.
Los químicos deben guardarse en sitios que tengan una buena ventilación, fuera del alcance de los niños y debidamente rotulados.
No coloque productos químicos en envases diferentes al original. Si lo hace, debe estar rotulado con el nombre del contenido del recipiente.
Los medicinas se guardan en un lugar seguro.