A pesar de sus buenas calificaciones, no cuenta con una beca que la ayude para continuar sus estudios con algo más de tranquilidad y poder concretar su sueño, pero no pierde la esperanza de ganarse una.
Al llegar en las tardes a su casa, se dispone a hacer las tareas que le asigna la maestra, mientras que en la noche estudia alumbrada con un foco de mano, ya que hasta su casa no llega la electricidad, igual ocurre con el agua potable, por lo que utilizan pozos.
En la escuela de Guzmán, actualmente hay matriculados 45 niños. Treinta de éstos tienen que caminar largas distancias con caminos en malas condiciones para llegar a recibir sus clases.