Basilio Camargo, instructor de Ebanistería del INADHE, aseguró que trabajar con los privados de libertad es una experiencia buena, porque se trata de personas deseosos de aprender.
Alegó que a pesar de que cumplen una condena, los internos ponen la mejor disposición para trabajar.
Algunas de las primeras tareas del Programa de Resocialización son las tareas comunitarias que permiten conmutar la pena dependiendo de la condena.
También se realizan trabajos de producción y laborterapia que se hacen en los talleres.
En Llano Marín participan 39 detenidos.
Alrededor de mil 300 privados de libertad en el ámbito nacional, participan en estos proyectos.
Las personas que cumplen condena por delitos como violación, secuestro y tráfico internacional de droga no pueden participar en estos programas, porque la ley no lo permite; pero sí participan de los programas como los permisos laborales cuando llegan a la mitad de condena, luego de ser evaluados.
Algunos internos viven y trabajan en la granja ubicada en Llano Marín, por su buena conducta y por haber participado en talleres.
Este programa es una oportunidad que les permite sembrar y cosechar, sin presencia policial.