La familia de Pablo Escobar organiza un paseo turístico por Medellín, al más puro estilo del Tour de los Gangsters de Chicago.
La ruta comienza en el barrio de Los Olivos, donde se encuentra la casa en la que la Fuerza Pública abatió al capo, o donde el narcotraficante "se pegó un tiro", como sugiere la guía.

Luego prosigue hasta el cementerio de Montesacro, pasando primero por las ruinas del Edificio Dallas, el llamado "Centro de Negocios", desde el que el narcotraficante arrancó su negocio de la droga.
La inscripción "Pablo vive" en una de las paredes del edificio, abandonado desde 1993, tras un atentado perpetrado por sus rivales, deleita al turista con el deseo de retroceder 30 años y conocer el Medellín de los narcotraficantes.
El tour, que tiene un costo de 55,000 pesos (unos 30 dólares), no está bien visto ni por las autoridades ni por los habitantes de Medellín, que observan con estupor cómo se anuncia en las redes sociales y se ofrece a los turistas en los hostales y hoteles de esta ciudad, la cuna del narcotráfico en Colombia.