Aunque lo que se pretende en un espacio exterior es estar en contacto con la naturaleza, y por eso se busca dotar al jardín de elementos que existan en la misma y puedan adaptarse al medio urbano, también es posible acceder a otras propuestas complementarias, pensadas para quienes no cuentan quizás con el tiempo necesario para el mantenimiento de ciertos sectores del jardín.
Es el caso del césped artificial, que aunque es más utilizado en campos deportivos, también se incorpora en la actualidad en los hogares. Y no solamente el objetivo en estos casos es ahorrar tiempo: es también una opción útil en zonas donde resulta muy complejo cultivar césped por cuestiones climatológicas, de terreno o de escasez de agua.
La duda es, en consecuencia, aplicar césped natural o artificial en nuestros espacios exteriores.
La grama artificial ofrece condiciones similares a la natural en cuanto al tacto, la textura y el color, pero puede ser colocado sobre cualquier material, incluso directo en la tierra.
Asimismo, no requiere agua, cuidados ni mantenimiento, permaneciendo en las mismas condiciones durante todas las épocas del año.
Por otro lado, mediante el uso del césped artificial se evita la emisión de gases, pesticidas y productos químicos generados para el mantenimiento del natural, además de ahorrar agua y reducir los gastos, entre otras ventajas.