La escalera de una edificación otorga dinamismo a la misma. Una buena escalera debe aunar técnica, creatividad y funcionalidad, además de armonizar con el resto de la arquitectura. En cualquier caso, a la hora de decorar hay que buscar que los elementos armonicen y tratar de que ninguno de ellos tenga excesivo protagonismo.
A continuación conocerá algunas de las clasificaciones de las escaleras en base a su disposición de peldaños, la estructura o el número de tramos.
Sencilla: Los peldaños están dispuestos de forma alineada y paralela. Discretas y sencillas, son las más usuales y fáciles de combinar, pueden realzarse con el empleo de materiales diferentes, como maderas exóticas, añadiendo color o "vistiendo" la escalera con una moqueta.
De caracol: Quizá sea el elemento más misterioso de todos los que configuran la decoración de una casa. Consiste en una escalera cuyos escalones giran sobre un eje imaginario que la atraviesa. De esta forma se consigue un importante ahorro de espacio a la vez que aporta enormes dosis de elegancia, refinamiento y originalidad al hogar.
Abierta: Los peldaños no van unidos entre sí y tienen un espacio hueco entre ellos.
La escalera en este caso tiene menos protagonismo y solemnidad, ya que el hecho de que sea posible mirar a través de la escalera aporta un estilo más informal y ofrece mayor ligereza que otros modelos.
Cerrada: Se trata de las escaleras formadas por peldaños unidos entre sí, es decir, formando una estructura sin divisiones. Este tipo de escaleras permiten ser enmoquetadas y conforman un espacio más homogéneo y limpio que las escaleras abiertas, ya que no aportan "fisuras visuales".
Minimalista: Los escalones independientes "salen" de la pared de forma alineada, ofreciendo la imagen de una estructura diagonal volante. El efecto se acentúa si el material elegido crea un juego bicolor con la pared. Es quizá la opción más arriesgada y menos tradicional y desde luego, deberá ser sopesada en caso de que se tengan niños pequeños, puesto que carece de pasamanos y produce la sensación de inestabilidad.
El "chi" o energía vital, viaja en espirales, cualquier desnivel afecta su flujo, de ahí la importancia de las escaleras dentro del Feng Shui.
Todas las escaleras deben estar bien iluminadas y no frente a otra escalera o a la puerta de un baño o de la recámara.
El número ideal de escalones es: 1, 2, 5, 10, 13, 14, 17 o 22.
Cuando la escalera hace un ángulo de 45 grados, ponga un móvil o un cristal colgante. Coloque una planta (puede ser trepadora, si no hay lugar suficiente) en la esquina interior donde dobla.
Si es una escalera encerrada entre paredes, el flujo de energía es más difícil. Además de lo anterior, ponga una planta al inicio, en la parte de abajo y otra, pegada a la pared, donde da vuelta.
Puede ayudar al flujo de la energía colocando en la pared cuadros escalonados, siguiendo la inclinación de la escalera. Si encuentra algunos con paisajes ligeros donde se vea el cielo y las nubes (aire que fluye), pájaros (vuelan hacia arriba), globos o algo parecido, mucho mejor.
Si es difícil que la energía fluya de un piso a otro, más aún cuando la escalera es en espiral o de tipo "caracol". Ponga una planta en el inicio, un cristal o un móvil en la parte de arriba. Téngala bien iluminada. Puede reforzar la curación colocando una raya roja en la parte posterior de cada escalón.
Muy importante: Cuando la escalera está enfrente de la puerta principal, la energía y la prosperidad tienen una salida directa y se van. Ponga una cortina, un pedazo de muro, muchas plantas, móviles y esferas de cristal colgando o cualquier cosa que impida esta fuga, pues puede causarle problemas de salud y económicos.