Los estudiantes llegan desde Nueva York, Tokyo, o el barrio vecino, dejan lo que quieren, o lo que pueden. Algunos contribuyen con el mantenimiento del lugar. El funcionamiento es parecido al de las academias de arte del Renacimiento, donde se aprende del maestro la técnica, la filosofía de vida, la ética. Lo importante es transmitir fundamentos y entrenar la mente para conquistar la libertad. Grandes artistas marciales han pasado por este tipo de enseñanzas, entendiendo la musicalidad del cuerpo, haciendo vibrar la consciencia como se toca un instrumento.
San Luis, ciudad de espíritus, isla fuera del tiempo, ha visto estos últimos años un aeropuerto internacional abrir sus puertas, invitando a penetrar ventanas donde se respiran saberes ancestrales que todavía se aplican en el mundo contemporáneo. De clarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1997, San Luis es hoy uno de los pocos destinos culturales, donde las tradiciones están ancladas a la vida misma, y donde aún se contempla y se comparte una misma felicidad, al alcance de todos.
Así que si usted estaba en busca de una ruta distinta para encontrarse con senderos que pensaba se habían perdido, considere “La ciudad de los espíritus”, seguramente le gustará.