Identificar el origen de la mancha es la clave para removerla con éxito, pero independientemente de su origen, lo ideal es remover la mancha de inmediato después que se produce, mientras más tiempo permanezca sin ser limpiada más difícil será de remover.
Evite, a cómo dé lugar, el uso desproporcionado de jabones, porque éstos no son extraídos con agua en su totalidad.
Sólo se debe utilizar soluciones jabonosas o químicas especialmente formuladas para alfombras con protección anti-manchas.
No deben utilizarse jabones que contengan agentes químicos con un ph superior al 10 (ph 10). Una limpieza total, realizada por cualquiera de estos métodos, es necesaria con el fin de rejuvenecer o refrescar la textura y apariencia de la alfombra.
Papel absorbente, un paño o un pedazo de tela blanca.
Elaborar, con agua tibia, una solución de agua jabonosa, muy diluida, utilizando jabón de tocador, de los más suaves que existan en el mercado.
Asimismo, el tomate es uno de los mejores aliados que ofrece la tierra para tonificar y fortalecer el organismo; de hecho, sus aportes de hierro y cobre favorecen la formación de glóbulos rojos y la alcalinización de la sangre.