Incorporar antigüedades en toda decoración requiere un trato especial, generado por el valor que la obra tiene por sí misma, es decir, un lugar especial donde colocarla, desde el cual pueda ser observada.
Si se trata de un cuadro de grandes dimensiones, debe pensar en una pared también de igual dimensión que lo enmarque lo suficiente, o sea, al menos libre la mitad de su longitud en todo su perímetro.
Deberá pensar también en colocarle iluminación y buscar el ángulo que le favorece, en algunos casos puede provenir de la parte superior o inferior. Es importante tomar en cuenta el tema del cuadro, para su ubicación. Flores, paisajes diversos desde los costumbristas hasta los campiranos, retratos o figuras humanas, pueden colocarse en una sala, -estancia y recibidor. En un comedor, los motivos van desde los bodegones, cestas de frutas, escenas de cocina y costumbristas relacionadas con los cultivos, entre otros.
Colección. Si es de objetos pequeñitos, labrados en mármol, alabastro, madera, o artículos de porcelana, busque una vitrina. Será el escaparate idóneo para su colección. Se recomienda que sea una vitrina que contenga iluminación interior para que pueda lucir la colección independientemente de la luminosidad de la estancia, por lo que se recomienda que ésta sea de menor intensidad a la de la vitrina.
Si la colección es de esculturas grandes en mármol, alabastro, bronce, es necesario decidir con cuidado su ubicación por cuestiones de seguridad y de estética. Esto significa que si se trata de una figura humana casi en tamaño natural y es de bronce y que por lo tanto no corre riesgos, puede colocarse desde el acceso, en un vestíbulo o recibidor. Si por el contrario es de mármol o alabastro, busque un lugar seguro como la sala o biblioteca.
Muy importante es que el motivo o tema de la escultura sea compatible con el espacio en que se ubique. También lo es dejar espacio libre alrededor de la obra, de modo que pueda ser admirada y que no se interponga en la circulación.
Conservación. Hay que fijarse en dos factores que inciden de manera determinante en la conservación de las piezas: la temperatura y la humedad. Ante todo es fundamental que el mueble no reciba directamente la luz del sol, tampoco hay que colocarlo cerca de alguna fuente de calor, ya que los cambios de temperatura son muy perjudiciales para la madera, sobre todo la vieja.
Existe una tendencia a recuperar los muebles y complementos del pasado. Estéticamente cada quien puede tener su opinión, pero los muebles antiguos cuentan objetivamente con una ventaja a su favor: están construidos con materiales duraderos, lo que les permite resistir el paso del tiempo.
Cuidado. Algo que hay que cosiderar es la limpieza de los muebles. La silicona es nociva para la madera, por lo que no se puede emplear ningún limpiador que tenga silicona.
Ya tiene algunos criterios útiles para la conservación de esa pieza de familia o bien aquella que adquirió en una subasta o en una tienda de antigüedades.