EL ÁRBOL de Navidad de 38 metros de altura situado en la plaza de San Pedro, en El Vaticano, fue encendido el pasado miércoles 15 de diciembre de 2004.
Se trata de un pino de 100 años procedente de la región italiana de Trentino.
Donar un árbol de Navidad a la Iglesia se considera un gran honor, y cada año es una región diferente la que tiene este privilegio.
El árbol de Navidad, un abeto frondoso y cargado de adornos, según los investigadores, tiene su origen en el paganismo centroeuropeo, pues rendían culto a sus dioses en los bosques o en determinados sitios donde se alzaba algún árbol significativo.
El uso del árbol de Navidad, proveniente de la tradición germánica, se comenzó a utilizar mas propiamente en el siglo XVII en la ciudad de Estrasburgo (Francia), difundiéndose hacia el norte de Europa, sobre todo en países protestantes.
Es más que comprensible que, al rechazar en su doctrina todo uso de imágenes, hayan recurrido y adoptado un símbolo que recordara el nacimiento del Redentor.
En 1841, el príncipe Alberto (+1862), consorte de la reina Victoria I (1837-1901), lo introduce en Gran Bretaña y luego pasara a los Estados Unidos por medio de los inmigrantes protestantes que también lo llevan al resto de los lugares a donde emigraran.
Con el correr de los años, el árbol de Navidad, como símbolo del nacimiento del Señor, pasara también al orbe católico, y desde hace ya mucho tiempo, en la Plaza de San Pedro en Roma, junto al Pesebre se alza un enorme abeto decorado profusamente que es regalado todos los años al Papa por diversas comunidades católicas de los países centroeuropeos.