Los pisos laminados son hoy día una solución más económica frente al uso de parquet o cerámicos.
Tienen muchas ventajas en relación con otros acabados similares, ya que son de fácil limpieza y están diseñados para soportar quemaduras de cigarrillos, golpes e incluso líquidos corrosivos.
Composición.
Están fabricados con fibras de madera comprimidas y amalgamadas en una densidad muy alta, lo que los hace muy resistentes y durables.
La primera capa protectora es resistente a la abrasión y a las rayas.
La segunda está impregnada con resinas, sobre la cual se imprimen patrones, tales como madera, piedra u otros diseños.
La tercera es el soporte, resistente a la humedad, fabricada con tableros HDF que incorporan pegamentos repelentes al agua.
La cuarta está impregnada con resinas, que aseguran estabilidad en la forma de cada panel.
Instalación.
Explica Ángel Fernández, especialista en este tipo de pisos, que lo recomienda para cualquier habitación del hogar, se puede colocar sobre mosaicos de cerámica, concreto, vinilo bien adherido. Es fácil y no toma mucho tiempo con sencillas herramientas. No requiere encerado, procesos de sellado o la aplicación de algún compuesto protector, por lo cual es bastante económico y durable.
Diseños.
Estéticamente los más comunes son los que tienen apariencia de madera, aunque también han aparecido diseños que imitan piedra y mármol.