La longevidad prolongada de los objetos decorativos es un valor en alza dentro del mercado. El sentido patrimonialista que siempre ha rodeado a las antigüedades descubre ahora su lado más cotidiano.
Del mismo modo que antes uníamos a la figura del anticuario, una concepción basada más en la ficción que en la realidad, hoy el mundo del arte abre sus puertas para llegar a todos los hogares.
Las antigüedades están pasando de contribuir a la riqueza de los museos y colecciones privadas a presentarse como un objeto que puede combinar a la perfección dentro de cualquier casa.
De esta forma, el coleccionismo ha llevado a muchos a tratar de decorar con este tipo de piezas. Así, algunas casas actuales se han convertido en una especie de desván ordenado donde siempre hay sitio para una auténtica antigüedad. En ocasiones, esto sucede por gusto personal y en otras, porque es bien sabido que un mueble antiguo es una inversión con amplias posibilidades de revalorización.