Londres es una ciudad apasionante, amante de la cultura, que hace contraste con el ambiente agradable y el estilo siempre impecable de sus avenidas, que tienen prohibido olvidar la herencia del imperio británico.
Conocer sus secretos es una tarea que solo los lugareños pueden lograr. Sin embargo, hay muchos al alcance de todos.

De hecho, solo basta con organizarse bien y estructurar un plan diario. Cuando uno está de visita en una ciudad siempre hay muchos tipos de tours posibles: en autobús, en bicicletas, a pie, con algún guía, en fin, la oferta es variada.
Momentos antes de empezar el recorrido me detuve a observar cómo personas de diferentes latitudes del mundo se reunían aquí para conocer la popular ciudad.

Entonces me pregunté, ¿por que visitar Londres? La respuesta la obtuve de un turista de Bolivia, quien me aseguró que “Londres tiene algo que logra enganchar y definitivamente a todos nos gusta”.
Es diversión, cultura, luces y color. Una ciudad capaz de sorprender tanto a quien la visita por primera vez, como a los que se enamoraron de ella y no pueden dejar de visitarla una y otra vez.

Con estas palabras, el entusiasmo e interés creció en mí. Me despedí de Ariel, muy a la expectativa de dicho lugar.
El reloj marcaba las 6:00 p.m. y la noche gobernaba aquel lugar. Pudimos conocer la calle Queen Victoria y Lombard, las cuales vibran con el alboroto de taxis, coches y autobuses que son esquivados por oleadas de personas que caminan de prisa.

Hoy recuerdo con ironía que en ese momento al ver a la gente caminar tan de prisa, comentaba con una de las personas del grupo con el que estaba, pero ¿cuál será la prisa?
Minutos más tardes conocí la respuesta personalmente.

El reloj daba las 11:00 p.m., nos quedaba exactamente una hora para llegar a nuestro hotel en tren, tiempo insuficiente, pues no lo conocíamos muy bien y perderse era una opción.
Efectivamente, así nos pasó. Quedamos a la deriva y sin más alternativa que abordar un taxi.

Recorrido en bus.
Al día siguiente, y aprovechando la luz del día, decidimos contratar el servicio de buses Big Bus Tours.
Estos recorridos en autobús constituyen uno de los mejores medios de llevarse una impresión global de la capital británica.

La mayoría de las excursiones de este tipo, permiten al pasajero subir y bajar de los autobuses en diferentes puntos de la ciudad para que visiten sitios representativos, coman algo y echen un vistazo en las fantásticas tiendas londinenses.
Sentados en el segundo nivel del bus, iniciamos nuestro recorrido. Desde aquí las vistas son impresionantes.

Todo marchaba en orden, hasta que logramos ver el primer gran atractivo, el puente Tower Bridge, un sitio emblemático de Londres situado sobre el río Támesis.
Su estructura impresionante y diseño imponen respeto.

Nuestra siguiente parada fue en la Torre de Londres, estando dentro de ella se encuentran múltiples maneras de conocerla a profundidad.
Sorprendida quedé al observar la mayor colección de joyas de la Corona más grande en el mundo y los símbolos de la monarquía británica.

En nuestro andar también conocimos el reloj más famoso del mundo, el Big Ben. La campana de 13 toneladas hace honor a su nombre, probablemente se le dio con motivo al primer encargado de la construcción, Benjamín Hall.
Encantada con esta gran ciudad, finalizamos nuestro recorrido en Oxford Street, la calle comercial más larga de Londres y la más concurrida. Aquí es donde se puede encontrar la moda de calle y tiendas de recuerdos y “souveniers”.

Desde este punto se puede apreciar los nuevos edificios de la ciudad, sin embargo los edificios antiguos y espacios abiertos son esenciales para entender el presente de Londres.