En muy pocas ocasiones he tenido la grata experiencia de admirar una de las más completas y bellas colecciones de porcelana de Satsuma. Aproximadamente, le representan más de 100 piezas de esta antigua porcelana recolectada en diferentes viajes alrededor del mundo y otras adquiridas en Panamá en las diferentes casas de antigüedades y en especial las traídas por la anticuaria Brenda Menasche. A nuestro paso por los diferentes salones de esta excepcional residencia, pudimos apreciar el refinado gusto con que han sido ubicadas estas piezas, las cuales son realzadas con una iluminación perfecta. Entre las más bellas piezas se pueden apreciar Satsuma de las Mil Caras, incensarios, platos, juegos de té, diferentes tipos y tamaños de ánforas y jarrones, potes y figuras humanas que denotan el exquisito gusto de nuestro anfitrión. Las diferentes vitrinas donde se exponen colecciones de juegos de té o de diferentes tacitas de esta milenaria porcelana, dan un sabor especial a esta residencia llena de colecciones que en otros artículos publicaremos para el deleite de nuestros lectores.
La porcelana de Satsuma data de 1598 cuando el príncipe de Satsuma, Shimadzu Yoshihisa trajo desde Corea a 17 artesanos de cerámica con sus respectivas familias y los instaló en las aldeas de Chiusa y Kagashima en el sureste de la isla de Kyushu.
La decoración al inicio era simple, sin la perspectiva, y de colores limitados. Las flores eran un adorno común y de vez en cuando pintaban un ave Fénix o un dragón. No antes de que en la segunda mitad del siglo XVII, y bajo la influencia de Arita y artistas de cerámica de Kyoto, comienzan a aparecer las primeras perspectivas en los dibujos y lo que condujo a la creación de paisajes.
Hacia finales del siglo XVIII, la producción de Satsuma no había incluido porcelanas, y fue restringida a las arcillas locales y el barro del Chawan. Sin embargo, en la vecina Arita alfareros habían estado haciendo finas porcelanas esmaltadas por muchos años, principalmente para la exportación, con escenas de aves, naturaleza, e insectos. A mediados del siglo XIX aparecen las formas humanas representadas en guerreros y demonios.
Las piezas que hoy reconocemos como Satsuma fueron fabricadas lo más probable a mediados del 1800 y el estilo se desarrolla completamente del siglo XIX al XX con su inconfundible craquelado que se deja ver a través del suave barniz amarillento de la pieza.
Hoy en día son muchos los coleccionistas de este tipo de porcelana, por tal razón, los precios de las piezas se han incrementado enormemente.
En infusión es ideal; tenga en cuenta que esta hierva debe reposar diez minutos para pasar sus propiedades al agua.
Evita los gases.
También se emplea como tónico digestivo. Se comercializa como agua de anís, aunque se puede hacer infusión con él.
Facilita la respiración:
Esta es otra de las plantas muy recomendadas por nuestras abuelitas; es un eficaz anticatarral. Se utiliza en baños de vapor para el pecho, mezclado entre 15 y 25 gramos por cada litro de agua.
Es un curatodo:
Va bien para dolencias del riñón, elimina toxinas y mejora el mal aliento.
Con esta planta ya sea fresca o seca puede aderezar muchas comidas las cuales quedarán deliciosas.